TECHOS: DE LAS GÜIXAS
A GRAN VÍA
El plan para el crecimiento
económico y la protección social, del Gobierno de Aragón, dotado con 150
millones de euros, destinará 84 millones para el impulso del empleo, y entre
sus medidas incluye incentivos para la contratación de jóvenes y mayores de 45
años. Es también un plan de fomento del empleo que después de los recortes
también inyectaría un moderado impulso (tal vez el máximo que las arcas
permiten) a la sanidad y la educación. Para consumar el plan y que la cosa no
quede en mero flirteo homenaje a Alfredo Landa y las suecas de los 70, Rajoy
debe modificar el objetivo del déficit autonómico, que Rudi no se quiere plantear
inferior al 1,2 por ciento, y así subir el techo de gasto actual, que es el
techo de las Cuevas de las Güixas de Villanúa para, si no al Everest de Pauner,
llegar al menos a esos techos altos de
los antiguos pisos de la Gran Vía zaragozana, y a los que aspira Rudi las
tardes de domingo sentada en el sofá de casa. Es decir, todo pasa porque el
Gobierno de Rajoy no sea beligerante con Rudi, tal vez le perdone que se ve poco
o nada con Felipe González, y no perpetre el desagravio de penalizar al
cumplidor ejecutivo aragonés en beneficio de otros acreditados y levantiscos
incumplidores de aires mediterráneos. El plan es toda una jugada política de la
Presidenta que demuestra inteligencia, recobra la senda de hacer política,
marca terrenos y territorios dentro y fuera de Aragón, es todo lo fiel que el
presupuesto le permite con sus votantes y lo que sin duda es aún más importante:
leal con los aragoneses. Aunque cuantitativamente el Plan se queda corto
(sobretodo en la acción social) porque en las arcas hay telarañas
cualitativamente es toda una declaración de intenciones y hacer de la necesidad
virtud. Todo ellos sin perjuicio de mejora si al final Rajoy sigue con su idea
de insuflar parte del aire que le llega de Bruselas a las Comunidades Autónomas
mientras asfixia a los ayuntamientos.
Ahora que Carlos Pauner nos ha
contado que eso del Everest como techo mundial es tan duro como injusto con los
mejores, podemos entender que Rudi quiera fijar los nuevos techos de gasto de
la política económica, social y de empleo en los términos que la racionalidad matemática
le permia. Los techos de Rudi no son desde luego el Everest, como le dice la
oposición política y los sindicatos, valga la redundancia, pero es que no pueden
serlo. El plan con el que la presidenta vuelve a la política, después de media
legislatura navegando por las procelosas aguas de la gestión, marginando la
política en atención a los primeros auxilios de la economía, permite a la
Presidenta retomar cierta iniciativa que tenía perdida en el seno de la
política aragonesa.
Pero además, toma posiciones de cara
a Madrid, ya que no será lo mismo negociar con Rajoy expuesto este Plan que con
meras conjeturas de lo que supondría para Aragón no alzar sus expectativas.
Rudi negociará con Rajoy con números y le pondrá ojos, orejas y boca a la
situación de desagravio que supondría no tener cierta indulgencia con quien ha
tenido que gestionar estrecheces por necesidad y por lealtad. Si Soraya Sáenz
de Santamaría pedía los líderes regionales debatir las desigualdades de la
financiación autonómica con argumentos, Rudi acudirá a la cita de junio con uno
fácil de entender: si no se permite modificar el objetivo del déficit
autonómico, al 1,2 por ciento, Aragón no podrá proponer medidas para el fomento
del empleo y de carácter social en materias como sanidad y educación por muy de
primeros auxilios que sean. En estos momentos Rajoy, más con Hollande que los
franceses (Presidente peor valorado por los franceses en toda su Historia en
este momento) y más con Felipe que con Aznar, es el primero en defender que ha
de levantarse la mano porque la política de ajustes europea es un fracaso que
ha convertido a la zona euro en el rincón del mundo con una crisis más profunda.
Rajoy no quiere salir en las pancartas sindicales abrazado a Merkel y, como
dice la nomenclatura hortera de argumentarlo, quiere “avanzar por la senda del
crecimiento” que viene siendo el intentar crecer de toda la vida. Rudi utiliza
los propios argumentos de Rajoy para convencerle.
Pero lo más interesante de esta
estrategia de Rudi es la lealtad a sus principios, saber compaginarla con su
lealtad a su partido y sobretodo y por encima de todo que se barrunta que la
Presidenta va a defender a todos los aragoneses. Resulta frustrante que se
tache de deslealtad a sus partidos a Aznar o Felipe González porque opinen o
hagan algo en contra de la doctrina del grupo. Leyendo a algunos opinadores no
hay diferencia ninguna entre la lealtad del ser humano para con la militancia
partidista y la lealtad que procesan el perro o el burro. Bueno sí, que los
burros y los perros no se deben al partido. Rudi demuestra lanzando ahora este
plan que, además de revitalizar su difícil relación con el PAR, se puede hacer
política desde la fidelidad a unos ideales y principios que en el ser humano
deben ser más sólidos que la mera militancia política, máxime habiéndose
configurado los partidos en España como aparatos de poder que prescinden en
muchas ocasiones de ideologías o principios. Inteligente jugada política de la
Presidenta más allá de que la dotación económica del Plan sea mejorable, algo
que ella sin duda también esperará a expensas de lo que saque del Gobierno de
España.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado
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