EL QUINCE MURIÓ EL DIECISÉIS
Lo malo del
15-M es que murió el 16. O lo bueno, según. Al recordar el hecho de
hace un año surge de nuevo la necesidad de intentar analizar el movimiento y
sus reivindicaciones, y digo intentar porque sin duda lo menos acertado de
quienes se arrogan sin pasar por la urnas el derecho a representar a quienes no
se sienten representados es que no tiene ni un solo mensaje claro, sino todo lo
contrario.
El 15-M es
una foto digital en sepia. Es el corazón de España tomado por unos cuantos
jóvenes el día 15 que perdieron la inocencia el 16. El 15-M es la fuerza de una
imagen. A la gente de argumentos insondables le suele gustar eso de que una
imagen vale más que mil palabras, lo cual, salvo en los tsunamis y los terremotos,
es absolutamente falso. Y por eso la prensa escrita inventó hace siglos el pie
de foto, la televisión edita las imágenes y las rotula y la radio sobrevive
fuerte y con poder en una era en la que las fotos de pies (esas que proliferan
en el twitter con sujetos o “sujetas” tirados en la arena con mar de fondo) no
pueden acabar con los pies de foto.
La foto de Sol tomada por jóvenes un día de
mayo es algo que no se explica sin pie de foto. Más allá del romanticismo de
las primeras horas, y de la ola de simpatía que despertó en esos instantes en
mucha gente que vivía y vive angustiada, la utilización absolutamente
partidista e ideológica del movimiento acabó a las horas con cualquier atisbo
de espontaneidad y franqueza. Cuando
Cayo Lara, acertando, levantó el dedo gritando ¡míos!, y el oprimido socialista
madrileño de tres sueldos Tomás Gómez se sintió “identificado”, cuando
Rubalcaba al mando de los de la porra ordenó no ordenar nada y las tiendas de
campaña empezaban a fijar sus vientos y los tiempos, las consignas de los
chavales empezaron a sonar huecas, utópicas, vetustas y desgastadas. Cuando el
marketing nace de la vida siempre acaba apareciendo un publicista matándolo con
un Ipad.
Aquel 15-M
fue la manera que tuvo una pequeña parte de la izquierda más joven de decirle a
aquel Gobierno de confusión y traiciones que no les representaba. Precisamente
la izquierda tal vez menos permeable a dejar de votarle a la izquierda, en esta
España de dos Españas entre diecisiete. Españolito que vienes al mundo te
ampare Dios porque una de las 34 Españas te romperá el corazón.
Un año
después el 15-M tiene un enemigo más grato: los recortes del Partido Popular,
este sí, de verdad de la buena, el enemigo. Pero es tarde, muy tarde, para que
alguien ecuánime y objetivo pueda pensar que no hay intereses detrás de un
movimiento más o menos organizado al que no se le oyen nunca propuestas serias de
racionalización en el despilfarro de nuestros impuestos o de libertades públicas
y privadas, por ejemplo. Leo que muchos de los detenidos de este fin de semana
tenían antecedentes penales. En un movimiento social digno de tal nombre los
líderes vienen cándidos y se ganan sus antecedentes penales a posteriori en pro
de la paz, la igualdad, la justicia o la libertad. Muchos del 15-M venían ya,
con carácter previo, con la ficha de la pasma tatuada bajo la foto del Ché.
Víctor
Manuel Serrano Entío.