jueves, 16 de febrero de 2012

A las barricadas


A LAS BARRICADAS
(DE 08:00 A 15:00, FESTIVOS EXCLUIDOS)



Es difícil romper la vajilla haciendo poco ruido. Las protestas de los sindicatos contra la reforma laboral son de fin de semana, como el ocio adolescente que llega a la cama de madrugada con los pies en puntillas para no despertar a los padres y dormir la resaca. En realidad la España de la primera década de este siglo siempre ha sido un país muy de fin de semana y ahora tenemos al tío Paco con la rebaja de los días de oro en la semana fantástica de palo y tentetieso. 
Las huelguitas de fin de semana contra este odioso Gobierno neoliberal son como esos niños pijos que se quieren emancipar pero siempre encuentran la odiosa imposición de una familia que les aplasta con una visa oro y un volkswagen golf para que naveguen por las procelosas aguas de los fines de semana de ron cola.

Los sindicatos, esa especie de hijos tontos que le cuestan una pasta a la familia y que son aún peores cuando intentan hacer el bien que cuando se van de putas, quieren romper con el Gobierno, y nos quieren hacer creer que van a incendiar la calle, a asaltar los Palacios de Invierno, a tomar La Bastilla y a llevarse el oro del Banco de España a un curso de formación en Moscú pasando por la Puerta del Sol; pero se les ve el cartón, el cartón de los liberados sindicales, de los cursos de formación millonarios, de las sedes regaladas, de las subvenciones por cobrar y de los días de compadreo, juerga y fin de semana en cama con el peor Gobierno de la historia de la democracia en España; sí ese, el que están todos Uds. imaginándose y purgando.

 Es lo que tiene encamarse ocho años con los campeones del paro sin decir este edredón es mío, que luego sales que no puedes ni juntar las piernas a montarle unas jornaditas de protesta, diseño, corte y confección a un nuevo Gobierno que no lleva ni tres meses y quedas como Cagancho en Almagro hablando de valor, más que nada porque reivindicar la virtud y la abstinencia de la ortodoxia obrerista queda feo y poco creíble después de tanto roce sin vaselina y durex play con el que él solito se ha marcado tres millones de parados. A lo mejor si el Presidente anterior, ese al que todos, los propios y los extraños llamábamos ZP porque intuíamos que muy listo no era, no hubiese mandado al arroyo a tres millones de nuevos parados ni hubiera derrochado, estafado, mentido y ocultado la crisis, a lo mejor si además de todo eso tampoco hubiera contado con UGT y CC.OO como cooperadores necesarios de un Gobierno en el que se decía que Méndez era el Tercer VicePresidente, ahora nos podríamos haber ahorrado el sacrificio de este parto de los montes sin fin.

Si en España hubiese sindicatos de trabajadores en lugar de sucursales onerosas de la izquierda de a tanto el kilo de liberado sindical o si ya en el colmo de la modernidad tuviésemos sindicatos de trabajadores en lugar de plataformas de actores multimillonarios que se ponen a parir en clínicas de lujo sionistas, igual hasta merecía la pena enterarse de qué quieren decir con eso de que esta reforma no va a crear empleo y perjudica a los trabajadores. Pero que sabrán de empleo Toxo, Méndez o Pe. Lo suyo es el diseño y la propaganda de días mejores por venir cuando caiga este Gobierno y vuelvan los suyos que tanto han hecho por el empleo y los trabajadores, en pie famélica legión. Lo suyo es la incoherencia, el predicar sin dar trigo, el que cada palo aguante su vela más la vela sindical, las vísperas de mucho y los días de nada. A las barricadas, pero de ocho a tres y fines de semana abstenerse. A las barricadas pero si eso si acaso primero que nos manden la subvención para comprar cantos rodados y cócteles molotov. No hay lo que hay que tener para romper con este nuevo Estado opresor neoliberal que asfixia y humilla a la clase trabajadora haciendo de los sindicatos mayoritarios objeto de subvenciones multimillonarias que nacen de nuestros impuestos. Van de pana y de pena, van de lo que no son porque son unos pijos de fin de semana, visa oro y Volkswagen golf.


jueves, 9 de febrero de 2012


ES LA JUSTICIA, ESTÚPIDO


En 1992 en plena carrera hacia la Casa Blanca entre Bush y Bill Clinton, James Carville, estratega de la campaña electoral de Bill, pegó un cartel en las oficinas de campaña del candidato demócrata con tres lemas: “Cambio vs. más de lo mismo”, “La economía, estúpido” y “No olvidar el sistema de salud”. Sin duda el lema que ha pasado a la historia es el de “Es la economía estúpido” que en estos días de furia es el frontispicio de medios, gabinetes, gobiernos, bares y calles, fundamentalmente porque los países ricos nos ponemos dramáticos, metafísicos y horteras con la ruina.

El Gobierno de España, perdido en sus primeros días y rodeado de un sinfín de catástrofes económico-financieras, ha enderezado su tortuoso rumbo en las procelosas aguas de la siempre complicada gobernación acogiendo medidas importantes y algunas, de sentido común, en un ámbito siempre olvidado en España por otros gobernantes porque, decían ellos, “no da votos”. Ese ámbito felizmente recuperado es, efectivamente, la Justicia. La brillante Soraya primero y el no menos brillante Gallardón han anunciado una batería de medidas que habrá que ir analizando en días próximos, una a una, pero que en su conjunto consisten en volver a ceder el gobierno del tercer poder del Estado al Tercer Poder del Estado, única base posible para comenzar a resucitar al poder judicial en España y con ello la confianza de los ciudadanos en la Justicia. El Gobierno cederá a los jueces la elección del Consejo del Poder Judicial, devolviéndole con ello la independencia a la Justicia, independencia que nunca debió perder en una democracia porque esa es su única fuerza y su único poder real. Una justicia sin independencia es un violinista sin violín. Y así, con el anuncio de que los jueces volverán a elegir a sus 12 vocales en CGPJ como ocurría hasta el año 1985, la foto de Soraya con Alfonso Guerra es toda una metáfora. El viejo y eficaz enterrador de Montesquieu con la joven y audaz vicepresidenta que ha dado un paso clave para regenerar la democracia. Treinta años después del ’Montesquieu ha muerto’ de un Alfonso Guerra que se vanagloriaba de la sumisión de los jueces al Parlamento, una joven defensora de la separación de poderes anuncia que el PP devolverá la independencia a la Justicia. Así sea.

El Gobierno, cuya eficacia en materia de reformas e iniciativas estaba en solfa, no sólo consigue con ello un cambio de estrategia y toma impulso y peso político, sino que hace un gesto siempre de agradecer en un gobernante: ceder poder en beneficio de los demás y para que la democracia funcione mejor. Como digo tiempo habrá de ir avanzando poco a poco con cada aspecto de la reforma en Justicia, con aspectos polémicos como el copago que no sabemos si está o no por llegar y que tiene efectos no deseables, pero lo cierto es que cuando la ciudadanía va a las urnas para decir con contundencia que son muchas las reformas que se necesitan, es un alivio comprobar que este Gobierno no sólo piensa en la mera gestión de la economía sino que tiene una serie de principios y valores que piensa defender en la democracia occidental con más necesidad de reformas.  Ya ha aterrizado Soraya en lo que es también el primer paso al frente de un Ministro que dará lustre al Gobierno, y que gestionará como nadie días, medios, y opinión pública: Alberto Ruiz Gallardón.

Víctor Manuel Serrano Entío.
Abogado.