PATCHWORK PARA SEPTIEMBRE
Nunca antes un mes tuvo tan mala
prensa, presagiaba tantas catástrofes ni gozaba del unánime rechazo del pueblo
soberano. Septiembre, a la vuelta del estigma, nos trae lo que tanto odiamos
cuando tenemos y añoramos cuando nos falta: cotidianeidad. Y lo cotidiano se ha
convertido en una aventura de resultado incierto en un país que tiene poco de
aventurero y en el que cuando nieva nadie sale a la puerta de casa hasta que
retira la nieve el ayuntamiento. Septiembre es real y nos trae a Merkel y los
mercados aniquilando a Gordillo y sus mercadonas. Tan real que del blanco
ibicenco pasaremos a los hombres de negro, del socorrista rescatando en
piscinas al rescate socorriendo en los charcos. Septiembre nos trae ambulatorios
repletos de dolencias y vacíos de interinos con artríticos en los dedos de las
manos, de tanto cruzarlos. De la chancla
a Bankia por el camino de maderitas que Europa nos ponga para no calcinarnos
los pies.
Septiembre nos trae al Gobierno socialdemócrata
de derechas de Mariano Rajoy reunido en consejo de ministros cantando el nuevo
himno de España, este sí con letra y de los Green Day: “Wake Me Up When
September Ends”. Despiértame cuando termine septiembre, un mes que nos
convierte en lo que somos. Septiembre aniquilará el verano y nos dirá lo que
realmente somos como país. Tal vez no nos guste escucharlo pero sólo quien
realmente siga su dictado tendrá octubre.
Un Octubre de grises hombres de negro vigilantes. Hombres de negro en la
economía y mirlos blancos en el Ministerio del Interior. El centro, según la
socialdemocracia de derechas, consiste en subir impuestos soltando etarras, abortando
menos y pagando menos en los colegios de las niñas que llevan la falda por
debajo de la rodilla. Juego de equilibrios. La política es el arte de lo
posible… cuando es imposible hacer Política, que es el arte de hacer lo que se
necesita… caiga quien caiga. Como quien no se consuela es porque no quiere,
peor sería que el futuro de España pasase por Rodiezmo en lugar de por Berlín.
Al menos Berlín es de este siglo.
Víctor
M. Serrano Entío.