miércoles, 27 de marzo de 2013

ESCRACHAR CABEZAS


¿POR QUÉ LO LLAMAN ESCRACHE CUANDO QUIEREN DECIR VIOLENCIA?


A la coacción, intimidación, acoso, persecución, asedio, chantaje y violencia le hemos colgado un cartel argentino con nombre de tango para que oculte la intención, y así ahora se llama “escrache” a la violencia ejercida contra alguien y su entorno familiar o laboral para intimidarle y acosarle públicamente con el afán de amedrentarle, ponerle en evidencia en su edificio y destruir sus convicciones desde el miedo. Corrientes tres cuatro ocho, segundo piso, ascensor. No hay porteros, ni vecinos… tal vez González Pons. Acción directa, le llaman también algunos a esta vieja e indirecta forma de matonismo gangsteril.

Los actos individuales contra las personas constituyen la esencia del fenómeno del terror. No se puede justificar estas acciones aislándolas de la violencia y enmarcándolos en el ámbito del derecho a la protesta. El siglo XX, el más cruel y despiadado de la Historia de la Humanidad en número de muertos y atrocidades, comenzó sus movimientos de exterminio de masas despojando al individuo de sus derechos y libertades: noches de cristales rotos y denuncias individuales y públicas. Del sometimiento al individuo al sometimiento de toda una raza o una nación. La defensa interesada y partidista de estas acciones sin apelar a ningún criterio de ética política y pública ataca a la democracia y a la ciudadanía que supuestamente dice defender. Esos actos individuales, dirigidos siempre contra adversarios políticos convertidos en enemigos y despojados de derechos civiles y personales, despojan a los políticos de derechos y pasan a ser un mero objetivo. Justificar acciones contra los domicilios particulares de políticos que sobretodo y ante todo son ciudadanos, es como quien dijera la noche de los Cristeles Rotos en la Alemania de 1938 que aquello era sólo un problema de escaparatismo. No entro ni quiero entrar a valorar si las reivindicaciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca son o no justas porque para mí dejan de serlo hasta que no condenen abiertamente y sin tapujos estos métodos. No acierta el PSOE en mi opinión cuando vincula las críticas de políticos del PP a estas acciones violentas con una "falta de respeto sobre una presión social que está siendo efectiva", porque la presión social debe ser algo distinto a coaccionar a políticos y a sus familias en sus hogares. La violencia es violencia, y punto. Si la táctica de la izquierda parlamentaria es callar frente a la algarabía en los domicilios de sus adversarios políticos se equivoca también en términos de estrategia, porque hay una inmensa mayoría social que detesta la violencia. ¿Qué ocurriría si alguno de los al menos ocho diputados del PP que han sufrido coacciones y amenazas frente a sus domicilios cambiara el sentido de su voto y terminase apoyando una reforma de la Ley en los términos que plantea la Plataforma?. ¿Le parecería de recibo al PSOE o a IU que diputados de sus partidos en el Parlamento de Andalucía sufrieran este acoso tras el enorme escándalo del robo de los ERE a los parados?.

La democracia tiene cauces claros, practicables, sencillos y legitimadores de la voluntad popular para el ejercicio de la sana protesta. La democracia permite todo tipo de expresión de rebeldía y protesta, tan sana como necesaria, frente al poder. Pero su límite está precisamente en ejercitar esas protestas desde el respeto a los derechos individuales. Vivimos tiempos en que protestar debe ser tan natural como respirar, siempre y cuando sea igual de sano.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

martes, 26 de marzo de 2013

LA EUROBANDA


SEGURIDAD JURÍDICA Y EUROPA


            Cuando un grupo, por muy poderoso y europeo que sea, no atiende a principios democráticos básicos y carece de los más mínimos y elementales criterios lógicos, merece que al menos nos replanteemos su existencia empezando por lo sustantivo. Por eso, sería conveniente que al Eurogrupo se le empiece a fiscalizar como si fuera una eurobanda no sea cosa que la composición e invocación de su solo nombre confunda a los ciudadanos europeos y comentamos el error de pensar que nuestros destinos están regidos por gente seria con convicciones sólidas y parámetros políticos lógicos, eficaces y respetuosos con sus propias normas. Desde Príamo y el Caballo de Troya, pasando por el adormilado telegrafista del Titanic, la Historia es una sucesión de torpezas marcando el camino pero cuando la torpeza no nace de la negligencia de un solo hombre sino de toda la cadena de mando, con tanto poder, prepotencia e influencia como estulticia, la sucesión de desaguisados se convierte en una autopista al infierno.

            Hace tiempo que la Europa de los ciudadanos no es tal. Los dirigentes europeos, sus instituciones, el centro de su poder y su toma de decisiones tienen el denominador común de la lejanía al ciudadano. Lejanía consciente, buscada y culpable para escapar de su control. La miopía de los dirigentes europeos es sólo comparable a su falta de criterios políticos y económicos solventes, y todo porque no están sometidos a la opinión pública. Decían que estábamos en manos de tecnócratas, pero ya nos gustaría, porque al menos los tecnócratas tendrían un criterio, erróneo o no, y no harían experimentos con champán en tubo de ensayo chipriota con el resultado conocido de chamuscarlo todo. El Eurogrupo le ha hecho a la zona euro y sus mercados la peor de las faenas y a sus ciudadanos la mayor de las fechorías: acabar con su seguridad jurídica.

            Esto de la seguridad jurídica no es la seguridad que nos da el Derecho para organizar nuestra vida y que el vecino no nos robe el coche o se nos prohíba asesinar a la operadora que a las diez de la noche quiere cambiarnos el ADSL de casa por sexta vez, sino la seguridad del Derecho mismo, esto es, que tengamos Leyes, que esas Leyes sean propuestas, debatidas y aprobadas por criterios democráticos y generales como la “buena fe”, que esas Leyes sean conocidas y no estén ocultas ni sometidas al capricho legislador del momento, que sean por lo tanto “practicables” y conocidas por los ciudadanos. Conceptos muy básicos que hay que recordar hoy en Europa ya que asesinar a la seguridad jurídica vulnerando salvajemente tus propias normas trae como consecuencia que los mercados y, lo que es más importante, la decencia, no distingan hoy Madrid, París o Bruselas de Caracas. No hay diferencia entre lo de Chipre y el “exprópiese” de Chávez.  Y con ello no se daña solo nuestra economía, que también, se daña nuestro orgullo de civilización avanzada y nuestra fe en nosotros mismos. Que sí, que Europa es la solución pero que ni capitalización adecuada del sector financiero, ni unión fiscal responsable ni resolución ordenada de las crisis de deuda ni crecimiento ni empleo, ni pacto social ni seguridad jurídica. La fortaleza geopolítica de Europa está a la altura del barro.

Víctor Manuel Serrano Entío.
            Abogado.

SOBRE LA PRETENDIDA REFORMA DE LA LEY DE HACIENDAS LOCALES


REFORMA DE LA LEY DE HACIENDAS LOCALES


            Las ciudades, como sus ciudadanos, tienen alma propia. Para Baudelaire, la ciudad es un abismo para el hombre, una fuente de placeres que conducen a la perdición del alma. Y como el Gobierno de España está en el empeño de que sólo pequemos en los casinos pero no con el alma ni el presupuesto, ha pergeñado un  borrador de reforma de la Ley de Haciendas Locales, que se llevó el pasado viernes al Consejo de Ministros, en el que prohíbe a los Ayuntamientos asumir competencias en materia de vivienda, educación y servicios sociales, que es justamente el alma de la gestión, la acción más humana y decente que los Ayuntamientos pueden hacer por sus ciudades. Debe ser esto lo que el Gobierno reformista del PP entiende por potenciar el municipalismo frente al despilfarro autonómico, canción muy tarareada antes de asumir el poder.

            La política municipal, la que realmente perciben los ciudadanos como cercana y con capacidad para paliar o agudizar sus sufrimientos cotidianos, queda mutilada. Rajoy, marxista de la rama “grouchana”, tenía también unos principios en materia de Administración local y autonómica, queriendo potenciar a la francesa el papel de los ayuntamientos frente al de las derrochonas Comunidades Autónomas, pero ya saben, Mariano tiene sus principios pero si no… tiene otros. El borrador de la reforma de la Ley de Haciendas Locales, borrador definitivo después de que el Gobierno haya manejado un sinfín, distintos e incluso incompatibles entre sí, con la vivienda entrando y saliendo por la puerta giratoria del capricho legislador, obedece a esa filosofía muy de nuestros días que quema en el sacrosanto altar del equilibrio presupuestario cualquier ofrenda con tal de que las cuentas cuadren. La única Ley que va a tener sentido en España es el Plan General de Contabilidad. Pero con este borrador las cuentas seguirán sin cuadrar, los ayuntamientos se sanearán ocupándose sólo de arreglar baches y cambiar bombillas pero las Comunidades Autónomas aumentaran muy notablemente su gasto.

            En Aragón lo previsto es un disparate. La prueba del nueve la pueden hacer con la vivienda social. En Zaragoza, el Ayuntamiento asume prácticamente el cien por cien de las viviendas sociales destinas a alquiler. En los años de bonanza, la Comunidad Autónoma construía vivienda protegida en régimen de venta casi como un Promotor más, olvidándose del alquiler y la rehabilitación. Ahora, en una situación alarmante para muchos ciudadanos que ven peligrar su techo, la acción prevista en materia de alquiler es prácticamente idéntica. Lo mismo ocurre en otros muchos municipios de Aragón, en los que si no ha habido inversión municipal en materia de vivienda social y alquiler, la aportación del Gobierno de Aragón en los últimos diez años ha sido escasa. Eso sí, en muchos de esos municipios hay Vivienda Protegida de Aragón en régimen de venta y vacía. Y lo mismo ocurre en materia de servicios sociales, quedando esta circunstancia paliada en educación, donde no obstante también los municipios han construido escuelas infantiles, por ejemplo, y en muchos casos utilizando suelo cedido a favor de los Ayuntamientos en cumplimiento de la normativa urbanística que, imagino, ahora también deberá ser reformada.

            El planteamiento de que eliminando competencias a los Ayuntamientos se ahorra y gestiona más eficazmente es también falaz. En primer lugar gestionar los problemas desde ámbitos más lejanos conlleva más infraestructura, más gastos y más ineficacia. En segundo lugar, el borrador no prevé una distribución distinta de ingresos y gastos. Si los ingresos municipales se mantienen pero se recortan los gastos es evidente que los municipios deberán endeudarse menos, pero si lo que se prevé no es la eliminación de la acción pública en materia social, educativa o de vivienda, sino trasladar con carácter exclusivo su competencia a la Comunidad Autónoma, serán estas Administraciones, mucho más endeudadas que los Ayuntamientos en términos netos, brutos y de eficacia real, las que deberán con los mismos ingresos asumir el coste y ahondar en su endeudamiento. Lo bueno del borrador es que es un borrador y que en el partido del Gobierno hay insignes municipalistas que han hecho una buena gestión en estas materias y que imagino tendrán cosas que decir para evitar que el PP comenta un tremendo error. Alguno incluso se sienta en el Consejo de Ministros.

            Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

             

UNA OPORTUNIDAD PARA LA POLÍTICA

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UNA OPORTUNIDAD PARA LA POLÍTICA


         La verdadera revolución pendiente es salir del postmodernismo que todo lo invade desde hace medio siglo. Baudelaire está tan muerto o más que Montesquieu. El modernismo nos trajo una teoría para casi todo que el postmodernismo y la práctica han anulado, dejando huérfana a la política, las artes e incluso a la ciencia de sujeción a principios, certezas o valores. Como todo es relativo nuestra propia capacidad como ciudadanos para ser críticos carece de valor. Los gobernantes pueden cumplir sus promesas o no, y cuando no cumplen lo que se daña no es sólo su imagen pública sino sobretodo la confianza que como ciudadanos debemos tener en nosotros mismos para poder cambiar las cosas. Ni el 15-M ni ninguna marea de colores en vaso de coca-cola light va a dar la vuelta al agujereado calcetín de la vida política europea, y digo europea porque por mucho que en el ADN de todo habitante de esta parte de la península llevemos un “Spain is diferent” como polímero, lo cierto es que esta crisis de casi todo es occidental y sobretodo, más que nada, europea. Europa es el problema y la solución.

         La razón por la cual estas mareas de colores son inútiles es porque no quieren cambiar las cosas, en el fondo sólo pretenden mantener los esquemas que nos han traído hasta aquí y que han sido un estrepitoso fracaso. Y tal vez por eso, porque su argumento es el inmovilismo, acaban vociferando a la puerta de domicilios particulares y coaccionando en plan finales del XIX y primera mitad del siglo XX, el siglo más macarra y mortífero de la Historia de la Humanidad. De ahí el fracaso de su acción. Queda probado a lo largo de la Historia que todas estas revoluciones de “todo a un euro” acaban serigrafiadas en la camiseta de marca de un burgués.


         Tengo en alta estima a la Política y conozco a muchos políticos, a la mayoría de los cuales admiro y respeto. Creo en su vocación y en su absoluta necesidad en democracia, único sistema defendible, y por eso creo que ha llegado el momento de pedirles que nos demuestren que sirven a su ciudad, a su Comunidad y a su país. Es el momento de que con altura de miras se pronuncien a voz en grito contra quienes pervierten la política y el servicio público porque si no lo cierto es que quienes defendemos la Política fuera de la política acabaremos cabiendo en un taxi. Los políticos honestos, o sea, la inmensa mayoría, tienen una oportunidad de oro para emerger. No sé si ya sólo les queda espacio para organizar un cambio desde fuera de las estructuras de los partidos “tradicionales”, pero los políticos que sepan medir los tiempos, dar un paso al frente y reivindicar una manera distinta de hacer las cosas tienen futuro y son los únicos que podrían, hoy por hoy, tal vez si pretenderlo, empezar una nueva etapa en la vida pública que los ciudadanos agradeceremos y sabremos valorar y defender en las urnas.


         Víctor M. Serrano Entío. Abogado.