lunes, 11 de junio de 2012

PACTO, ACUERDO Y BIPARTIDISMO


                                            

            Antes de que alguien en un ataque de ultracorrección política y sin pasar de leer el título de este artículo me tache de asqueroso fascista o peligroso bolchevique por abogar por cierto bipartidismo debo aclarar que el actual sistema de partidos en España me parece estupendo y que eso de que una alegre masa de coaliciones, partidos y otras entelequias electorales sean susceptibles de ser votadas, aquí y otras tantas en Algete y Sant Sadurní, es puro jolgorio democrático. Hecha esta aclaración para quienes se la cogen con papel de letrero de “prohibido fumar” en un alarde de corrección política, sigo.

            El bipartidismo al que quiero referirme en esta hora crítica de España es el bipartidismo “de facto”, el que se basa en el pacto y colaboración de los dos principales partidos nacionales, el PP y el PSOE, y no necesariamente en una modificación del actual sistema de partidos en España; si bien se podrían decir muchas cosas sobre la Ley Electoral y la representación que otorga, por ejemplo, a los partidos nacionalistas.

            En España el pacto y el consenso tienen mucho prestigio y ninguna aplicación. Es algo así, y permítanme el símil taurino, como José Tomás, prestigioso pero difícil de ver. Pese a los momentos de zozobra en los que vivimos, y tal vez por falta de altura de miras de los principales dirigentes populares y socialistas, y no me refiero sólo a Rajoy y Rubalcaba, raro es el asunto en el que no se intenta hacer electoralismo; incluso de las cuestiones más esenciales. El electoralismo es el  atajo fácil de los políticos sin ideas, la manera más sencilla de banalizar las cosas y de hundir cualquier posibilidad de racionalidad política sumergiéndola en un barniz tontuno y simple. Y desgraciadamente de un tiempo ya prolongado a esta parte, en España la política brilla por su ausencia y sólo vemos eso, simple electoralismo.

            Con motivo del rescate de los bancos españoles del pasado sábado se ha  evidenciado la total y absoluta nimiedad en la que dormita la política española. El debate se ha centrado en ponerle una etiqueta al rescate (parcial o no), en matizar si era un rescate a España o no, como si lo realmente importante no fuera en estos momentos tratar de aunar esfuerzos y garantizar entre los dos grandes partidos al menos media docena de premisas que no deben entrar en el marco del juego partidista en aras a que sea una medida eficaz que palíe el desaguisado. Los únicos que utilizan la frase “hacer país” son los nacionalistas y normalmente es para pasarle una factura al país de la mayoría.

            En la altura de miras que podemos reclamar en esta hora de España a los dos grandes partidos está su propia supervivencia y la del sistema. Si los dos grandes partidos no saben transmitir a los ciudadanos rigor, seriedad, servicio al país y sacrificio, los ciudadanos, en las horas presumiblemente aún más duras que restan por llegar, acabarán por caer en brazos de formaciones políticas con planteamientos poco o nada recomendables desde un punto de vista estrictamente democrático. Ese pim-pam-pum contra los políticos y la política instalado ya en algunos medios y sectores sociales resulta tan dañino para el sistema democrático como estéril es tratar de combatirlo desde la trinchera partidista. Y si IU y UPyD también persisten en la demagogia del instante y en tratar de pescar en río revuelto, acabarán también engullidos por las aguas turbulentas y ahogados en el remolino del sistema político al que pertenecen de hecho y por derecho. El problema hoy no es la política ni los políticos, sino la ausencia de Política.




Víctor Manuel Serrano Entío.

domingo, 10 de junio de 2012

Esteban Peralta, un hombre libre.

Mi buen amigo el profesor español Esteban Peralta Losilla es uno de los cuatro integrantes de la delegación de la Corte Penal Internacional detenidos e incomunicados desde el pasado jueves por las autoridades libias en la localidad de Zintan (situada en el noroeste del país), según informan fuentes del tribunal. A estas alturas la opinión pública ya conoce que Peralta Losilla, nacido en Zaragoza y de 48 años de edad, es el jefe de la Sección de Apoyo Legal de la CPI, donde lleva trabajando desde 2003, y es profesor de Derecho Público Internacional en la Universidad de Zaragoza. Además de todo eso Esteban está casado con una brillante abogada griega de gran prestigio internacional y tiene dos hijos preciosos. Su mujer y sus hijos ocupan gran parte de su enorme corazón. El otro trocito es para la Justicia y el Derecho.

Conozco a Esteban desde que yo era un niño y él, una decena de años menos niño que yo, me daba clases de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de Zaragoza. La primera vez que lo vi me di cuenta de dos cosas rápidamente: tenía un gusto pésimo para elegir corbatas y era un tipo excelente. El típico tío buena persona que cuando lo sigues descubriendo con los años te das cuenta de que no te equivocaste con la primera impresión.

Esteban es además un jurista comprometido. Pero comprometido de verdad. En la Universidad y en el mundo del Derecho te encuentras con demasiada asiduidad con mucho torero de salón y abogado de causas tan imposibles como "chic" por las que luchan plenamente instalados en el confortable y endogámico sillón de un departamento. Esteban no. Él es de los que sin hacer ruido y despacio acaban por montar un orquesta sinfónica en el frondoso jardín de la injusticia. Un hombre de una gran inteligencia y un profundo sentido de la justicia.

No creo  que Esteban lleve ahora puesto aquel sujeta corbatas modelo coche cuyos faros de encendían intermitentemente a través de una pila que llevaba escondida por detrás y con el que "se quedaba" con sus ojipláticos alumnos y alumnas. Esteban, sólo tus desfasados y estrafalarios sujeta corbatas eran peores que el estampado objeto de su sujeción. Pero sin pilas y sin faros estarás ahora mismo iluminando a tus compañeros de cautiverio, te sobra brillantez, inteligencia y sentido del humor. Te sobra humanidad y respeto por lo demás, solidaridad de verdad, tú que pudiendo haber salido por piernas has decidido quedarte ahí con tus compañeros y compañeras. De tu valentía da fe tu trayectoria personal, así que seguro que estamos más preocupados los que te apreciamos y estamos lejos que tu mismo.

Sólo te escribo estas líneas para decirte que en Zaragoza y en el conjunto del país, abogados, jueces, docentes universitarios, juristas y gente de todo pelaje echamos de menos que una de las personas más libres que he conocido siga siendo libre. Te he admirado siempre mucho como jurista y como persona. Un fuerte abrazo. Reclamemos activamente libertad para Esteban, un hombre libre.

Víctor M. Serrano Entío.