domingo, 30 de diciembre de 2012

Feliz 2013 y Próspero 2014: Gobierno de España

FELIZ 2013 Y PROSPERO 2014: GOBIERNO DE ESPAÑA


Sabiendo todos como sabemos que el año que entra más que entrar se nos va a introducir, y que en términos económicos las cifras microeconómicas y el empleo van a empeorar, al Gobierno Rajoy le quedan por lo pronto doce meses de navegación en aguas turbulentas. Los ciudadanos empiezan a querer sentir que la austeridad era el camino y que su situación individual y familiar mejora, y por mucho que la macroeconomía pueda empezar en 2013 a darle la razón a buena parte de las medidas adoptadas por el Gobierno, los grandes datos, sin creación de empleo y con una sostenida pérdida de poder adquisitivo, no servirán por sí solos para atemperar los ánimos y sostener la acrisolada paciencia del ciudadano español. 

Así, y consciente la izquierda de que el fracaso de la economía en 2013 puede regalarle unas elecciones en 2014, el manejo de la política que haga el Gobierno y cómo maneje el Presidente del Gobierno su mano izquierda pueden resultar fundamentales en un año tan crucial como peligroso en lo político, con graves síntomas de descreimiento político ciudadano y desconfianza en sus instituciones. Hasta la fecha si en algo ha fallado el Gobierno más que una escopeta de feria es en la política. Alguna de sus decisiones más políticas, tales como la reforma del CGPJ, por ejemplo han sido torpes y han estado mal encaminadas. Otras, resultando interesantes e incluso positivas, tales como una reforma educativa necesaria a la vista de todos los datos mundiales y que pretende que en España todo el mundo sepa castellano con cierta fluidez -lo que no ocurre hoy-, han estado mal gestionadas y se han utilizado los tiempos más impertinentes e inoportunos. En definitiva, pocas, muy pocas o ninguna han sido las decisiones políticas de este Gobierno cuya oportunidad, bondad o mera necesidad se hayan explicado con un mínimo de solidez desde cualquier punto de vista de estándar de calidad política. No me refiero sólo a la comunicación, tan ineficaz por abandono y desidia, sino a que esa comunicacion tan nula es síntoma de la gestión política en sí misma. El Gobierno gestiona y gobierna, pero no hace política. Ese esquema, cercano aunque no idéntico a la tecnocracia que Merkel pretende imponer para toda Europa, no es un modelo para España. Tal vez democracias menos ideologizadas que la nuestra puedan sostenerse sólo desde la base de la gestión eficaz, pero en tiempos convulsos en España eso por sí mismo no basta, no se si por suerte o por desgracia. 
El Gobierno tiene sobre la mesa la mayor crisis económica de la Historia en términos de caída desde las alturas, pero no sólo. Tiene retos políticos de primer orden: El PSOE, inoportuno, plantea ahora el debate de la transición a una España Federal, Cataluña lanza un órdago independentista sin precedentes, con el Gobierno Vasco en stand by a la espera de lo que ocurra, las Instituciones del Estado se están quedando obsoletas y desfasadas por excesivamente voluminosas, quedan por gestionar los tiempos para la desaparición definitiva de ETA, la separación de poderes se hace más necesaria que nunca, paralizada la obra pública queda por gestionar una red de infraestructuras más eficaz, y todo ello únicamente a modo de ejemplo y sin entrar a detallar los mil y un problemas derivados de la gestión de la crisis económica, y que fundamentalmente van a afectar a las relaciones del Estado con la Comunidades Autónomas en dos materias fundamentales, sanidad y educación, y con dos segmentos de población fundamentales para la formación de una opinión publica: funcionarios y jubilados. 

Los retos por lo tanto no sólo están en estabilizar unas cifras macroeconómicas que parece que empiezan a otorgar alguna razón a Mariano Rajoy en la gestión de su primer año pero que en última instancia van a depender al menos tanto de Europa como del Gobierno sino en empezar a hacer política en unos tiempos en los que sólo la mesura, templanza, mano derecha (o izquierda, depende) y acierto podrán prolongar la paciencia, fortaleza y templanza de una sociedad española castigada por la crisis y su medicina, y que tras meses de amargos tragos de desagradables jarabes ansía que llegue a término si no la lejana curación definitiva sí al menos una leve mejoría. No es cinematográfico titular que en 2013 Mariano se la juega. 

Víctor M. Serrano Entío.  

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD, HERMOSOS Y HERMOSAS


FELIZ NAVIDAD

            Como cada Navidad, vendedores de humo y soñadores de la nada se unen en torno al palacio de Herodes para recordarnos que somos un país imperfecto, una sociedad agujereada y una Humanidad infecta en la que el egoísmo impera y que en estos días todo es pura impostura y cinismo.

            Como cada Navidad, seres moralmente superiores aterrizarán en nuestras conciencias y subrayarán que de nada sirve un puñado de días de buena voluntad y buenos deseos, y que de aquí a horas veinticuatro seguiremos cada uno en la trinchera del desánimo sin que se haya desdibujado lo más mínimo el lienzo de la guerra o el panorama de la pobreza. Y como cada Navidad, todos desoiremos a tanto cenizo y trataremos de hacer de la noche algo entrañable, un encuentro familiar lo más feliz posible dadas las circunstancias que tengamos cada uno en nuestra casa, sin olvidarnos de otras casas.

            Y al final, los agoreros, pesimistas, cenizos y cascarrabias sociales, los que pontifican sobre “el deber ser” en virtud de una supuesta superioridad moral adquirida por fascículos, los que se oponen a una Navidad con espumillón y villancicos en la escuela pública o reprueban al presidente del Congreso por enviar una felicitación de Navidad con el portal de Belén y la Sagrada familia, como si no fuera la cosa más normal del mundo, al final, digo, los de la superioridad moral fracasarán de nuevo en su intento de que todos seamos tan grises como ellos y estemos tan asustados como quieren que estemos, y se tendrán que conformar con sus opiniones raídas y obsoletas, criticar el siempre petardo discurso del Rey y poner a la venta en twitter las riquezas vaticanas exhibidas en la misa del Gallo. Gracias a que nos pasamos por el arco del triunfo a los cenizos de toda raza, pelaje, ideología, religión, tiempo, índole y condición la Humanidad, tan imperfecta ella, es hoy mucho mejor que hace dos mil años.

            En la vida, al final, nos queda la familia, mil momentos y media docena de arranques anuales de buena voluntad. La colectivización de la buena voluntad individual es el único arma que tenemos para avanzar como Humanidad. Vivan los días señalados en el calendario para cumplir deseos y buenas voluntades, se cumplan finalmente o no deseos y bondades.

            FELIZ NAVIDAD PARA TODOS. 


Víctor M. Serrano Entío.









martes, 27 de noviembre de 2012


AHORA MÁS QUE NUNCA, POLÍTICAS SOCIALES DE VIVIENDA


No es cierto que todo mal pueda frenarse con su correspondiente Ley. Bien al contrario nuestras sociedades caen en un excesivo normativismo: todo problema ha de tener norma específica que lo resuelva, y de ese falso planteamiento nace la frustración por ineficacia. Gobierno y oposición trabajan aceleradamente en un acuerdo para tratar de cercenar el drama social de los desahucios. La tarea es muy difícil. Hay 100.000 desahucios anuales en España -desde hace cuatro años- que son consecuencia directa del empobrecimiento del país y sus familias. La causa principal de esos desahucios son las ejecuciones hipotecarias, es decir, impagos en la cuota mensual del préstamo que terminan con el propietario desahuciado y desposeído del inmueble. Resulta dificilísimo arbitrar medidas de política legislativa eficaces que pongan freno a lo que no es la causa sino el síntoma, ya que la causa es el empobrecimiento y problemas de techo y habitación de capas extensas de la población. Mientras llegan los cambios legislativos, al menos debemos ser conscientes de que en estos momentos hay un drama social urgente al que acudir con medidas excepcionales para poder dar cobijo a familias enteras en situación desesperada.

A lo primero que habrá que acudir el Legislador es a que hay que separar claramente el problema de sus causas. Se habla desde esferas políticas y plataformas de parar todos los desahucios y de la dación en pago como solución. La invocación de la “dación” es como el bálsamo de Fierabrás, con el que don Quijote pretendía ahuyentar todo temor a la muerte. Pero la dación en pago, es decir, yo entrego las llaves de mi casa porque no puedo pagarla y el Banco se la queda sin que tenga nada más que reclamarme, no es solución en sí misma. La dación en pago no palía el drama de perder habitación y techo porque culmina con el propietario y su familia en  la calle, más allá de criterios de justicia económica y social que comparto por cuanto, al menos, no se debe seguir permitiendo a los Bancos hacer negocio de sus malas prácticas y su artificiosas tasaciones, infladas a pulmón durante la burbuja inmobiliaria. Aviso a neoliberales: si la Banca es un negocio que se sometan a las reglas de mercado y, como en todo negocio, que ganen o pierdan, pero que no ganen siempre.

La reforma de las leyes hipotecarias deberá hacer auténticos juegos de equilibrio para no dañar a quienes no sin sacrificio y esfuerzo y prescindiendo de muchas cosas pagan puntualmente su hipoteca. Y sin abrir ninguna puerta a un nuevo marco que favorezca los impagos hipotecarios porque entonces España como país tendrá un problema aún mayor de financiación de su deuda, se empobrecerá más, destruirá más empleo y se agravará la desesperación de muchas personas. Por eso, más que confiar en un marco legal hipotecario cuasi milagroso, el esfuerzo de todo el país y sus ciudadanos debe ir encaminado a políticas sociales solidarias que atiendan al drama cotidiano de quedarse sin un techo. Es el momento de apostar de verdad por la vivienda social en régimen de alquiler amparando primero las casuísticas más urgentes. Se puede y se deben flexibilizar las leyes hipotecarias actuales pero no hay Ley milagrosa contra la pobreza. Sólo apostar de verdad por la vivienda social en alquiler puede paliar el problema. No se me ocurre ningún destino mejor de los impuestos que procurar cobijo a quienes lo necesitan.

            Víctor M. Serrano Entío. Abogado, experto en derecho inmobiliario y vivienda.

martes, 30 de octubre de 2012

PSOE: REGRESO AL FUTURO O NO REGRESO


REGRESO AL FUTURO


Las debilidades del PSOE son coyunturales y serán pasajeras si pone remedio, y estoy lejos de creer en agoreros y anunciadores de desgracias que piensan que el PSOE va a terminar como el PASOC griego. Las conocidas como siete plagas de Egipto, que en realidad fueron diez, fueron a la Historia de la agricultura lo que Rodríguez Zapatero ha sido a la Historia de la gobernación. Si el ex presidente dejó España como la dejó, no menos iba a deshacer en su partido, un PSOE que si es capaz de sobrevivir a diez años de zapaterismo lo será precisamente por la fortaleza de su estructura y sus bases.

La enfermedad del PSOE es la enfermedad de España, su causa y sus síntomas son idénticos. La España democrática, sus virtudes y defectos, no puede entenderse sin el PSOE. España es un país débil hoy por una evidente falta de identidad y compromiso nacional. El PSOE no tiene a fecha de hoy identidad y su compromiso con la Nación está desenfocado en un caleidoscopio. Mantiene discursos distintos en cada Comunidad en cualquier tema. Entre un socialista catalán y un socialista andaluz hay más diferencias ideológicas y orgánicas que entre el PP e Izquierda Unida en Extremadura. Y no me refiero sólo a las identitarias. Zapatero hizo del posibilismo fácil su única forma de gobernar. No sabía de ninguna otra porque su repentino patrocinio le puso a navegar en aguas tranquilas y fue dejándose llevar. Pero las aguas se volvieron procelosas y llegó la deriva, y en la tormenta se vieron las deficiencias ideológicas e intelectuales del personaje.  El PSOE ha sido dirigido, como lo fue España, desde la ociosa comodidad de tomar decisiones simpáticas para todo aquel que las pidiese, llegando incluso a anteponer intereses particulares al bien común del partido. Así, atendiendo a poderes locales y territoriales tal vez legítimos pero incompatibles también para un partido de estructura federal, el PSOE se ha convertido en un Partido irreconocible en su discurso para con España.

La única posibilidad que tiene el PSOE hoy es volver a  ser un partido nacional que crea de verdad en España como proyecto común y necesario. Recuperar en Galicia, País Vasco o Cataluña su mensaje nacional. Actualizar su visión de España como una nación plural e incluso variopinta, pero común e indivisible, y retomar la senda de la sensatez territorial. De lo contrario, la izquierda más radical y antisistema se la comerá por babor incendiada por una crisis que la ha puesto en el candelero en toda Europa, y el espacio de centro o dejará de ir a las urnas o acabará en brazos del PP precisamente en la idea de que al menos tiene una idea de España. Se habla de renovar con caras nuevas pero no es menos cierto que el PSOE tiene que tirar de líderes nacionales cuasi históricos como referencia sólida desde la que emprender un nuevo rumbo. Recuperar ideas y formas de líderes que no gobernaron en su día a ritmo de ocurrencias y electoralismo barato, que no vieron a la nación española como un concepto discutido y discutible y que supieron compaginar el interés nacional con el de partido. La fortaleza de la democracia es la fortaleza de sus partidos.


Víctor Manuel Serrano Entío.


jueves, 18 de octubre de 2012

NAPOLEÓN ZAR DE RUSIA, DE ALBACETE Y CATALÁN


NAPOLEÓN ZAR DE RUSIA, DE ALBACETE Y CATALÁN.




Ser no es sentirse: Napoleón se sentía Zar de todas las Rusias y no lo fue. Mi vecino el del psiquiátrico se sentía Napoleón y tampoco. Cuando un señor de Albacete que no ha alcanzando el ecuador de su vida -en términos estadísticos- dice que se siente español y catalán a partes iguales porque lleva una docena de años jugando al fútbol en Cataluña, algo falla, además de su espesa cabeza, mucho más huraña que sus maravillosos pies. Uno puede ser de Albacete y sentirse alemán, pero por cojones que el tío es español y más español aún si donde lleva “trabajando” una docena de años es en Barcelona. Por mucho que le des vueltas eres español Andrés, lo siento. Yo comprendo que ser español tiene lo suyo pero la queja queda mal si viene de ti, que eres multimillonario y de Albacete.

Elevo a categoría la anécdota de Andrés Iniesta, rostro pálido de pies infinitos, porque es espécimen típico del “sentimiento catalán”: me siento catalán aunque haya nacido donde a mis padres les diera en gana porque trabajo aquí y me echan de comer. Y si no como aún mejor es por culpa de andaluces, extremeños y gente vaga e indolente de esa… Eso sí, al igual que Andrés, translúcido e insípido, no renuncio a la pasta que me da el opresor español. No conozco a ningún trabajador brasileño, colombiano, argentino o alemán que por trabajar en Madrid se sienta madrileño o español a partes iguales. Ese “a partes iguales” que quiere transmitir Andrés, el de no hay dos sin tres, es precisamente lo que harta a la mayoría de los ciudadanos españoles; porque está muy claro: el corazón y los besos para Cataluña pero la pasta se le pide a España y las quejas al buzón de “Madrit”.

Tal vez por eso, porque precisamente los catalanes han sido desde Franco hasta nuestros días los ciudadanos mejor tratados de España, y tal vez porque nunca el Estado central ha tratado de proceder a una distribución de los recursos justa para el conjunto de España que no obligase a extremeños, andaluces o aragoneses a irse a trabajar a Barcelona, la mayoría de los ciudadanos están hartos de tanta impostura histórica y sobretodo de tanta fanfarronería. Hoy, de cada dos aragoneses que se marchan, uno lo hace a Cataluña. Repito: hoy.

Realmente, lo que se trasluce de cierta animadversión y hartazgo de la mayoría de la opinión pública hacia el nacionalismo plasta que arraiga en Cataluña, hartazgo tan dañino como inevitable, es esa sensación de que son unos niños ricos y consentidos los que se ponen en plan paternalista y cateto, privilegiados contra quienes tienen que acudir a su tierra para trabajar.

La razón por la que sociológicamente se puede establecer de manera clara y meridiana que el nacionalismo extremo catalán cae aún peor que el vasco estriba en la sensación que el resto de España tiene de que nos están tomando el pelo. Y por eso es frecuente el argumento de “si quieren independencia que pidan la de verdad”, porque la sensación es que Cataluña quiere vivir su emancipación e independencia exactamente igual que todos los siglos que lleva viviendo en casa de España: con privilegios.

“El nacionalismo catalán nunca ha matado ni utilizado el terrorismo” esgrimen como argumento y queja de la incomprensión del resto de los españoles frente a un nacionalismo vasco más “tolerado”. No es cierto, pero aún siéndolo, la razón de la antipatía es esa, los vemos como privilegiados protestones malcriados a los que sólo les interesa la “pela” y lo demás se la ídem. Y por eso nunca nadie ha dejado de consumir productos vascos y sin embargo ya se prepara una nueva campaña navideña de boicot a productos catalanes.  El nacionalismo catalán es un nacionalismo burgués  y pijo que atonta al resto y por eso, y por falaz, cae mal. Del mismo modo que aún desde la discrepancia ideológica adoramos a los verdaderos comunistas y nos repugnan los izquierdistas de salón y papel de periódico que hacen un ERE después de ingresar 14 millones de euros anuales, nos cae muy mal el nacionalismo catalán: por falaz, injusto, antipático, racista, fascista y pijo. 
 

Víctor M. Serrano Entío.

miércoles, 3 de octubre de 2012

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SIN RESPONSABILIDAD TAMBIÉN HAY CULPA


Los políticos, los bancos, Europa y la Merkel con las tijeras de podar, son malos. Nosotros somos buenos. La Administración Pública, las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos: malos. Los ciudadanos somos buenos. Hay una casta política muy mala que "sofroniza" y somete contra su voluntad a los ciudadanos, libres, valientes y responsables. Ciudadanos libres y valientes que en uso de su libertad aceptaron hipotecas, compraron teléfonos de “a quinientos”, reformaron sus casas y compraron muebles con préstamos bancarios, mientras sobre la hipotecada mesilla de noche descansaban las llaves del coche de renting y un Ipad donde planificar vacaciones a los efectos de saber cuánto había que pedirle al Banco para financiarlas. Como ya ha quedado sentado que los políticos y los Bancos son malos, los muy perversos financiaban la casa, el coche, la mesilla de noche y las vacaciones sólo para quedarse con nuestra alma y venderla al diablo como Marylin Manson en Antichrist Superstar. Pérfidos. Casta. Abusones. Cobardes, gallinas, capitanes de las sardinas.

La deuda privada en España es superior a la deuda Pública. Una de las más elevadas de Europa en términos absolutos y por habitante. Nos obligaban. Todos recordamos cómo el Director de la sucursal correspondiente nos gritaba: "¡¡¡Pide también para los muebles y cambia de coche, so sinvergüenza!!!" mientras en el hilo musical de su oficina sonaba entre el carraspeo de las impresoras de papel continuo el Sympathy for the devil de los Rolling. No somos culpables porque no somos reponsables y en esta sociedad con millones de derechos abstractos sin ninguna obligación concreta que no sea la de no matar al de al lado sin causa justificada siendo mayor de edad, queda asentado que sin responsabilidad no hay culpa. Y ese axioma "no soy responsable de mis actos luego no soy culpable" tan falso como socialmente dañino, al ciudadano medio, convertido en mediocre tras décadas de educación paternalista y cateta, le sirve lo mismo para justificar un impago que un asesinato.

Mierda de políticos y banqueros españoles, irresponsables y corruptos, tan distintos a los franceses  o alemanes, que han dilapidado el potencial de esta sociedad española tan responsable y honesta como la francesa o la alemana. Ejem. La culpa nunca es nuestra.


Víctor M. Serrano Entío.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

TOROS E INFANTES CATALANES


LOS TOROS Y LA INFANCIA CATALANA

            Los nacionalistas catalanes quieren que Televisión española desconecte la señal de las corridas de toros que se emitan por la televisión pública por “protección a la infancia”. Se ve que los nacionalistas catalanes están muy preocupados por su infancia y por la repercusión psicológica que para un menor puede tener ver a “El Juli” con la muleta y el estoque. Los nacionalistas catalanes, sin embargo, mantienen una legislación en Cataluña que permite a las granjas de porcino embutir a los animales en las chozas y someterlos a la asfixia absoluta en la que es la mayor concentración de cerdos en Europa, y no tienen ningún problema en que un nene de escasa edad suba veinte metros de altura en un "castell" y se parta la crisma.

            Los nacionalistas catalanes protegen mucho a su infancia, tanto que la obligan a aprender catalán por encima de cualquier otra circunstancia sin dar a los padres la peligrosa libertad que les permita elegir otro pernicioso idioma para la educación de sus hijos, por ejemplo, el castellano, como obliga el Tribunal Supremo –cuyas Sentencias incumplen- o el inglés, el alemán o el ruso, idioma este último fundamental para labrarse un futuro como camarero en Calafell, única salida laboral en Cataluña tal cual les va. La protección a la infancia en Cataluña consiste, en suma, en aislarla de todo lo que tenga un tufillo “español”, y por eso para estos liberticidas no hay nada más violento que una corrida de toros, cuya violencia no está en la sangre del toro sino en la tradición y cultura españolas que manan en cada pisada en el albero o en una verónica.

            La verdad es que el nacionalismo catalán ha hecho mucho por la infancia. De hecho, gracias al nacionalismo catalán quienes hace treinta años eran unos infantes han prosperado bastante, sobretodo en dos ámbitos territoriales y familiares muy concretos: en lo territorial han prosperado mucho los niños madrileños de los años setenta, que tienen la mitad de paro que en Cataluña gracias a que el 50% de las inversiones extranjeras van a parar a la Comunidad de Madrid y huyen de las imposiciones liberticidas y absurdas de los nacionalistas en cuanto a idioma, etiquetado, impuestos… libertad en suma… y en el ámbito familiar otro niño de los setenta, Oriol Pujol, hijo de Jordi y Marta, secretario general de Convergència Democràtica de Catalunya es otro infante que ha prosperado notablemente gracias a que sus padres no le permitieron nunca ver una corrida de toros ni comer tortilla de patatas, y a quien no sólo ayudó no ir nunca a la Feria de Andalucía de Badalona ni a la Monumental de Barcelona sino también, presuntamente, ayudar a una red clientelar en la que participó "con ánimo de lucro", según un reciente informe de la Agencia Tributaria que señala que el hijo del expresidente catalán, Jordi Pujol, forma parte de una iniciativa empresarial que pretendía lograr, de forma fraudulenta, la adjudicación de estaciones de ITV y hacer negocios en el sector de la eficiencia energética gracias a sus contactos en la esfera política. Presuntamente… pura preocupación por la infancia y la familia.

Cataluña, vanguardia española en la Europa de los setenta y ochenta, el rincón más rico, industrializado, libre y próspero de España, tierra de hombres universales en la Historia de las artes, la cultura y las ciencias, es ahora una ruina funcional cuya tasa de paro sólo es superada por la de Andalucía y donde la inversión extranjera en veinte años ha caído más del 120%. La Cataluña cosmopolita, internacional y vanguardista ha dado paso, cuarenta años de nacionalistas después, a un rincón en el que a nadie dejan destacar y en el que en nombre del paraíso catalán mandan los liberticidas a comisión cuyo único interés es seguir ostentado el poder y la pasta de la casta a cambio de sacrificar el progreso de su propia tierra y sus ciudadanos, a quienes eso sí protegen de las agresiones de “Madrit”. Tal vez por eso alguien tan procatalán y del Barcelona como Carlos Herrera mantiene la teoría de que en el único sitio de España donde no prosperaría un referéndum a favor de la independencia de Cataluña es... en Cataluña.

            Víctor M. Serrano Entío.

lunes, 27 de agosto de 2012


PATCHWORK PARA SEPTIEMBRE



            Nunca antes un mes tuvo tan mala prensa, presagiaba tantas catástrofes ni gozaba del unánime rechazo del pueblo soberano. Septiembre, a la vuelta del estigma, nos trae lo que tanto odiamos cuando tenemos y añoramos cuando nos falta: cotidianeidad. Y lo cotidiano se ha convertido en una aventura de resultado incierto en un país que tiene poco de aventurero y en el que cuando nieva nadie sale a la puerta de casa hasta que retira la nieve el ayuntamiento. Septiembre es real y nos trae a Merkel y los mercados aniquilando a Gordillo y sus mercadonas. Tan real que del blanco ibicenco pasaremos a los hombres de negro, del socorrista rescatando en piscinas al rescate socorriendo en los charcos. Septiembre nos trae ambulatorios repletos de dolencias y vacíos de interinos con artríticos en los dedos de las manos, de tanto cruzarlos.  De la chancla a Bankia por el camino de maderitas que Europa nos ponga para no calcinarnos los pies.

            Septiembre nos trae al Gobierno socialdemócrata de derechas de Mariano Rajoy reunido en consejo de ministros cantando el nuevo himno de España, este sí con letra y de los Green Day: “Wake Me Up When September Ends”. Despiértame cuando termine septiembre, un mes que nos convierte en lo que somos. Septiembre aniquilará el verano y nos dirá lo que realmente somos como país. Tal vez no nos guste escucharlo pero sólo quien realmente siga su dictado tendrá octubre.  Un Octubre de grises hombres de negro vigilantes. Hombres de negro en la economía y mirlos blancos en el Ministerio del Interior. El centro, según la socialdemocracia de derechas, consiste en subir impuestos soltando etarras, abortando menos y pagando menos en los colegios de las niñas que llevan la falda por debajo de la rodilla. Juego de equilibrios. La política es el arte de lo posible… cuando es imposible hacer Política, que es el arte de hacer lo que se necesita… caiga quien caiga. Como quien no se consuela es porque no quiere, peor sería que el futuro de España pasase por Rodiezmo en lugar de por Berlín. Al menos Berlín es de este siglo.


Víctor M. Serrano Entío.

martes, 17 de julio de 2012

SPAIN NO ES DIFFERENT, ES PEOR


SPAIN NO ES DIFFERENT, ES PEOR

Cuando allá por la primavera de 1980 Arthur B. Laffer, profesor de la Universidad de Stanford, garabateó sobre una servilleta de papel en un restaurante chino de San Francisco, entre el bol con salsa de soja y antes de separar los palillos, una curva con la que demostrarle a Jack Kemp, legendario jugador de fútbol americano y director de la campaña electoral de Ronald Reagan, que un aumento de los impuestos a partir de un determinado nivel produce en realidad una caída de la renta disponible de las familias y, por lo tanto, del empleo, tal vez no sospechaba que su teorema -acreditativo de que si hay menos puestos de trabajo se resiente la recaudación- sería el frontispicio del edificio del liberalismo durante más de treinta años. Aún hoy, muchos liberales piensan que para salir de una situación políticamente compleja lo que hay que preguntarse es: "¿Y qué hubiera hecho Reagan?".

Si abandonamos ese restaurante chino de San Francisco y nos trasladamos a cualquiera de los muchos que hoy tenemos en Zaragoza, antes de separar los palillos podremos concluir que este Gobierno ha abandonado completamente esos principios que sí siguió a rajatabla Aznar, por ejemplo. Pero si España no es Grecia (y mucho menos Alemania) Rajoy no es Aznar (y mucho menos Reagan). El problema de Rajoy y su Gobierno, el problema del Partido Popular, es que se ha traicionado a sí mismo. Y el máximo problema es que alejados de la realidad y noqueados por las circunstancias, parapetados en la pésima herencia recibida y víctimas de su propia incompetencia comunicativa, nadie en La Moncloa parece percibir el peligro de desestabilización social que se cierne sobre un Gobierno pronto acosado por la tradicional agitación de la calle -hábilmente gestionada por sindicatos heridos y otros sectores de izquierda- y que será abandonado por un electorado que se siente traicionado en sus principios y valores. La cuestión no es si en campaña se promete una u otra cosa y luego gobernando se hace lo que a uno le da la gana o no, porque desgraciadamente los votantes y la clase media española están acostumbrados a ver las promesas electorales traicionadas y lo consideran un aspecto más del juego y batalla electoral; eso, aunque molesta, no derriba Gobiernos en España. La traición es ideológica y estética. Ideológica porque para tener un Gobierno que suba impuestos hasta la asfixia con la alegre convicción y fe del converso no necesitamos un Gobierno de centro derecha. Bastaría haber mantenido en el gobierno a los socialistas, campeones del mundo de la presión fiscal, supervisados por Bruselas para restaurar techos de gasto abolidos que impedirían que un nuevo optimista patológico se gastase el jugo de nuestra exprimida economía en cosas inútiles, con esa alegría propia de quien cree que las cosas son gratis y el dinero no es de nadie. La traición es también estética porque una parte de los ciudadanos, tal vez con el plus de injusticia que conlleva toda generalización, pero con algún argumento sólido, están hartos de percibir que se ha instalado un modo de hacer política en el que se imponen los privilegios de lo que denominan “casta política” sobre el bien común. Cuando la gente lo pasa mal busca, con mayor o menor justicia, culpables. Y en el país de las dos Españas eso ha sido siempre muy peligroso. Y centrándose en el propio electorado del PP la traición es ya oceánica, con las víctomas de ETA como síntoma y lanzándose algunos de sus sectores más visibles en brazos de UPyD.

Se equivoca el Gobierno si piensa que mascullando la tal vez insalvable herencia recibida va a poder seguir ajustando cuentas a las clases medias hasta la asfixia y sostenerse hasta más allá de la Navidad próxima. Pero lo que menos se entiende es la actitud del Gobierno negándose a ser drástico contra el gasto público que más molesta a los ciudadanos: el alto coste de la política. Hay un clamor social, que los políticos en general no quieren ver, en contra de que los recortes no alcancen al sistema político instalado en el Estado central y autonómico, comarcas, diputaciones, mancomuninades, entidades locales, etc... Si Rajoy no abjurase de sus ideas con la ligereza con la que el Partido Popular se traga la nueva receta, podrían ambos hacer de la necesidad virtud y atender a ese clamor ciudadano que pide un drástico recorte de lo que nos cuestan la ingente cantidad de políticos que tenemos en España.

En plena recesión, el IRPF sube (siete puntos el tipo marginal máximo); el IVA sube (nada menos que un 25% el tipo reducido y un 17% el tipo general), los impuestos especiales suben (alcohol, tabaco e hidrocarburos); el Impuesto de Bienes Inmuebles y el recibo de la luz se disparan y entre sueldos de risa se nos pide a las clases medias que consumamos, mientras las embajadas autonómicas ondean alegres sus banderas y tenemos un Congreso más grande que  Alemania y un Senado que multiplica por 2,5 el de los Estados Unidos.
        
         Triste y peligroso devenir de España, con unos mercados que en horas veinticuatro devorarán nuevamente cualquier ajuste económico por férreo que sea porque no se fian de nosotros, un Gobierno al albur de su incapacidad política y su traición al electorado, plagado de brillantes abogados del Estado, Técnicos comerciales y Economistas del Estado y Registradores de la Propiedad cuya solvencia es en todo caso tan innegable como su absoluta falta de capacidad política, y todo ello con los ciudadanos entre desanimados (los optimistas) y cabreados (los pesimistas) y con escasas o nulas esperanzas depositadas en la oposición socialista -que en la percepción mayoritaria viene de “arruinar a este país”- y sin ninguna otra alternativa sólida en la Cámara que pueda superar el calificativo de experimento. En 1949 publicaba Laín Entralgo su “España como problema”. Hoy nos obsequiaría con algo así como “España como problema... pero gordo”.

         Víctor M. Serrano Entío.

lunes, 2 de julio de 2012

EL GIN TONIC QUE SABÍA A MADALENA


EL GIN TONIC QUE SABÍA A MADALENA



            Como casi todas las cosas excelsas de la vida, como todo aquello que se sale de la norma para mejorarla y que rompe con el arbitrio de la vulgaridad, la selección española de fútbol es la madalena de Proust “En busca del tiempo perdido”.

            La selección, la roja, o sea, la España de balompié futbolera, artista, bullanguera y colorista, discurre del Cabo de Gata hasta Finisterre por el camino de Swann, y su inteligencia, su estilo y su plasticidad nos hacen comernos en cada partido esa madalena de la infancia imperecedera e inmortal cuyo sabor, textura y aroma es nuestra niñez misma; pero la espléndida niñez tamizada por la dulzura de la memoria, pasados y olvidados los ratos amargos que vivimos en torno al zigzagueante despropósito de Cardeñosa,  las frágiles manos de “Arcomanta”, el no siempre eficaz culo de Julio Salinas o la sangrante, agredida y mancillada nariz de Luis Enrique.

            La España futbolística, la que alegra a todo un país al que hace sentirse nación, concepto discutido y discutible según los estúpidos, no sólo nos hace olvidar los malos momentos de la vida sino que tiene el inmenso don de trastocar la realidad, transformarla y amoldar nuestros sueños a lo que nos de la gana.

            Por eso anoche, acabado el partido, sofocados los gritos, los cánticos e incluso los alaridos,  abrazados todos, España olía y sabía a madalena de la infancia, sin los sinsabores del pasado y con un aroma repleto de futuro. La Ginebra del Gin Tonic era de “La Bella Easo” y los chicos del equipo hicieron que una nación se sintiera orgullosa de sus jóvenes, mucho mejores que los no tan jóvenes, mientras el alma de las ciudades, ese concepto tan baudeleriano, sonreía en rojo y amarillo, invadida de felicidad y de espaldas a esos cenizos que piensan que el fútbol, o cualquier otra cosa que haga feliz a la gente desde la estética, no sirven para nada, y cuyo esnobismo sólo compite con su pedantería.

            Parafraseando a Fran Echeve, soldado en la trinchera de lo inmediato, “cuando veo jugar a Andrés Iniesta siento algo parecido a si Charlize Theron se empezara a poner mimosa conmigo”. Y España entera huele a madalena proustiana y sensorial que dulcifica nuestra memoria mientras Casillas sigue por siempre en los altares de la Historia parando lo que nos amenaza y mientras el capote de Talavante dibuja verónicas en las manos de Sergio Ramos y le dice al mundo desde Kiev que España, también en lo futbolístico, es ya eterna e inmortal.


            Víctor Manuel Serrano Entío.


lunes, 11 de junio de 2012

PACTO, ACUERDO Y BIPARTIDISMO


                                            

            Antes de que alguien en un ataque de ultracorrección política y sin pasar de leer el título de este artículo me tache de asqueroso fascista o peligroso bolchevique por abogar por cierto bipartidismo debo aclarar que el actual sistema de partidos en España me parece estupendo y que eso de que una alegre masa de coaliciones, partidos y otras entelequias electorales sean susceptibles de ser votadas, aquí y otras tantas en Algete y Sant Sadurní, es puro jolgorio democrático. Hecha esta aclaración para quienes se la cogen con papel de letrero de “prohibido fumar” en un alarde de corrección política, sigo.

            El bipartidismo al que quiero referirme en esta hora crítica de España es el bipartidismo “de facto”, el que se basa en el pacto y colaboración de los dos principales partidos nacionales, el PP y el PSOE, y no necesariamente en una modificación del actual sistema de partidos en España; si bien se podrían decir muchas cosas sobre la Ley Electoral y la representación que otorga, por ejemplo, a los partidos nacionalistas.

            En España el pacto y el consenso tienen mucho prestigio y ninguna aplicación. Es algo así, y permítanme el símil taurino, como José Tomás, prestigioso pero difícil de ver. Pese a los momentos de zozobra en los que vivimos, y tal vez por falta de altura de miras de los principales dirigentes populares y socialistas, y no me refiero sólo a Rajoy y Rubalcaba, raro es el asunto en el que no se intenta hacer electoralismo; incluso de las cuestiones más esenciales. El electoralismo es el  atajo fácil de los políticos sin ideas, la manera más sencilla de banalizar las cosas y de hundir cualquier posibilidad de racionalidad política sumergiéndola en un barniz tontuno y simple. Y desgraciadamente de un tiempo ya prolongado a esta parte, en España la política brilla por su ausencia y sólo vemos eso, simple electoralismo.

            Con motivo del rescate de los bancos españoles del pasado sábado se ha  evidenciado la total y absoluta nimiedad en la que dormita la política española. El debate se ha centrado en ponerle una etiqueta al rescate (parcial o no), en matizar si era un rescate a España o no, como si lo realmente importante no fuera en estos momentos tratar de aunar esfuerzos y garantizar entre los dos grandes partidos al menos media docena de premisas que no deben entrar en el marco del juego partidista en aras a que sea una medida eficaz que palíe el desaguisado. Los únicos que utilizan la frase “hacer país” son los nacionalistas y normalmente es para pasarle una factura al país de la mayoría.

            En la altura de miras que podemos reclamar en esta hora de España a los dos grandes partidos está su propia supervivencia y la del sistema. Si los dos grandes partidos no saben transmitir a los ciudadanos rigor, seriedad, servicio al país y sacrificio, los ciudadanos, en las horas presumiblemente aún más duras que restan por llegar, acabarán por caer en brazos de formaciones políticas con planteamientos poco o nada recomendables desde un punto de vista estrictamente democrático. Ese pim-pam-pum contra los políticos y la política instalado ya en algunos medios y sectores sociales resulta tan dañino para el sistema democrático como estéril es tratar de combatirlo desde la trinchera partidista. Y si IU y UPyD también persisten en la demagogia del instante y en tratar de pescar en río revuelto, acabarán también engullidos por las aguas turbulentas y ahogados en el remolino del sistema político al que pertenecen de hecho y por derecho. El problema hoy no es la política ni los políticos, sino la ausencia de Política.




Víctor Manuel Serrano Entío.

domingo, 10 de junio de 2012

Esteban Peralta, un hombre libre.

Mi buen amigo el profesor español Esteban Peralta Losilla es uno de los cuatro integrantes de la delegación de la Corte Penal Internacional detenidos e incomunicados desde el pasado jueves por las autoridades libias en la localidad de Zintan (situada en el noroeste del país), según informan fuentes del tribunal. A estas alturas la opinión pública ya conoce que Peralta Losilla, nacido en Zaragoza y de 48 años de edad, es el jefe de la Sección de Apoyo Legal de la CPI, donde lleva trabajando desde 2003, y es profesor de Derecho Público Internacional en la Universidad de Zaragoza. Además de todo eso Esteban está casado con una brillante abogada griega de gran prestigio internacional y tiene dos hijos preciosos. Su mujer y sus hijos ocupan gran parte de su enorme corazón. El otro trocito es para la Justicia y el Derecho.

Conozco a Esteban desde que yo era un niño y él, una decena de años menos niño que yo, me daba clases de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de Zaragoza. La primera vez que lo vi me di cuenta de dos cosas rápidamente: tenía un gusto pésimo para elegir corbatas y era un tipo excelente. El típico tío buena persona que cuando lo sigues descubriendo con los años te das cuenta de que no te equivocaste con la primera impresión.

Esteban es además un jurista comprometido. Pero comprometido de verdad. En la Universidad y en el mundo del Derecho te encuentras con demasiada asiduidad con mucho torero de salón y abogado de causas tan imposibles como "chic" por las que luchan plenamente instalados en el confortable y endogámico sillón de un departamento. Esteban no. Él es de los que sin hacer ruido y despacio acaban por montar un orquesta sinfónica en el frondoso jardín de la injusticia. Un hombre de una gran inteligencia y un profundo sentido de la justicia.

No creo  que Esteban lleve ahora puesto aquel sujeta corbatas modelo coche cuyos faros de encendían intermitentemente a través de una pila que llevaba escondida por detrás y con el que "se quedaba" con sus ojipláticos alumnos y alumnas. Esteban, sólo tus desfasados y estrafalarios sujeta corbatas eran peores que el estampado objeto de su sujeción. Pero sin pilas y sin faros estarás ahora mismo iluminando a tus compañeros de cautiverio, te sobra brillantez, inteligencia y sentido del humor. Te sobra humanidad y respeto por lo demás, solidaridad de verdad, tú que pudiendo haber salido por piernas has decidido quedarte ahí con tus compañeros y compañeras. De tu valentía da fe tu trayectoria personal, así que seguro que estamos más preocupados los que te apreciamos y estamos lejos que tu mismo.

Sólo te escribo estas líneas para decirte que en Zaragoza y en el conjunto del país, abogados, jueces, docentes universitarios, juristas y gente de todo pelaje echamos de menos que una de las personas más libres que he conocido siga siendo libre. Te he admirado siempre mucho como jurista y como persona. Un fuerte abrazo. Reclamemos activamente libertad para Esteban, un hombre libre.

Víctor M. Serrano Entío.

lunes, 14 de mayo de 2012

EL QUINCE MURIÓ EL DIECISÉIS


                                              EL QUINCE MURIÓ EL DIECISÉIS


            Lo malo del 15-M es que murió el  16.  O lo bueno, según. Al recordar el hecho de hace un año surge de nuevo la necesidad de intentar analizar el movimiento y sus reivindicaciones, y digo intentar porque sin duda lo menos acertado de quienes se arrogan sin pasar por la urnas el derecho a representar a quienes no se sienten representados es que no tiene ni un solo mensaje claro, sino todo lo contrario.

            El 15-M es una foto digital en sepia. Es el corazón de España tomado por unos cuantos jóvenes el día 15 que perdieron la inocencia el 16. El 15-M es la fuerza de una imagen. A la gente de argumentos insondables le suele gustar eso de que una imagen vale más que mil palabras, lo cual, salvo en los tsunamis y los terremotos, es absolutamente falso. Y por eso la prensa escrita inventó hace siglos el pie de foto, la televisión edita las imágenes y las rotula y la radio sobrevive fuerte y con poder en una era en la que las fotos de pies (esas que proliferan en el twitter con sujetos o “sujetas” tirados en la arena con mar de fondo) no pueden acabar con los pies de foto.

             La foto de Sol tomada por jóvenes un día de mayo es algo que no se explica sin pie de foto. Más allá del romanticismo de las primeras horas, y de la ola de simpatía que despertó en esos instantes en mucha gente que vivía y vive angustiada, la utilización absolutamente partidista e ideológica del movimiento acabó a las horas con cualquier atisbo de espontaneidad y franqueza.  Cuando Cayo Lara, acertando, levantó el dedo gritando ¡míos!, y el oprimido socialista madrileño de tres sueldos Tomás Gómez se sintió “identificado”, cuando Rubalcaba al mando de los de la porra ordenó no ordenar nada y las tiendas de campaña empezaban a fijar sus vientos y los tiempos, las consignas de los chavales empezaron a sonar huecas, utópicas, vetustas y desgastadas. Cuando el marketing nace de la vida siempre acaba apareciendo un publicista matándolo con un Ipad.

            Aquel 15-M fue la manera que tuvo una pequeña parte de la izquierda más joven de decirle a aquel Gobierno de confusión y traiciones que no les representaba. Precisamente la izquierda tal vez menos permeable a dejar de votarle a la izquierda, en esta España de dos Españas entre diecisiete. Españolito que vienes al mundo te ampare Dios porque una de las 34 Españas te romperá el corazón.

            Un año después el 15-M tiene un enemigo más grato: los recortes del Partido Popular, este sí, de verdad de la buena, el enemigo. Pero es tarde, muy tarde, para que alguien ecuánime y objetivo pueda pensar que no hay intereses detrás de un movimiento más o menos organizado al que no se le oyen nunca propuestas serias de racionalización en el despilfarro de nuestros impuestos o de libertades públicas y privadas, por ejemplo. Leo que muchos de los detenidos de este fin de semana tenían antecedentes penales. En un movimiento social digno de tal nombre los líderes vienen cándidos y se ganan sus antecedentes penales a posteriori en pro de la paz, la igualdad, la justicia o la libertad. Muchos del 15-M venían ya, con carácter previo, con la ficha de la pasma tatuada bajo la foto del Ché.


            Víctor Manuel Serrano Entío.



sábado, 14 de abril de 2012

FRACTURA DE IMAGEN


FRACTURA DE IMAGEN


Un buen amigo y grandísimo periodista me manda un tuit en el que me dice que mal andamos en España si el debate entre República o Monarquía se centra en un accidente de caza. No puedo estar más en desacuerdo por mucho que siempre me ruborice llevar la contraria a mentes más preclaras que la mía. Las Instituciones, las más humanas y las más sagradas, son ensalzadas por las personas o directamente destruidas. En Botswana lo más fracturado no es la cadera sino la imagen y sobretodo, la idea de que el Jefe de un Estado en apuros que lucha en Bruselas, en los mercados, en Buenos Aires, en los consultorios y en las escuelas, se va un 14 de abril a cazar elefantes a África. Y eso suena a desdén decimonónico, a privilegios trasnochados, a lejanía con el pueblo y nos retrotrae a épocas oscuras en las que ser Rey no era tener privilegios sino ser el único con derecho a tenerlos.

Por eso son los monárquicos, entre los que no me encuentro por convicción y tradición familiar materna, los que más disgustados están con determinadas actitudes vistas de unos años a esta parte en la Casa Real (eso que los pedantes y cortesanos llaman ahora a secas “Casa Real”, sin artículo, no se sabe bien si para ensalzarla o para ponerla a la altura del espetec de “Casa Tarradellas”). Como decía, las instituciones de cualquier tipo son de las personas. Desde la Casa de Andalucía pasando por el Parlamento Británico o por el aún más venerable Club de Fútbol de La Cartuja Baja, hay entes que poseen personalidad jurídica pero detrás siempre hay alguien. Ocurre que hay instituciones que no son personalistas, y así habrá Casa de Andalucía mientras haya andaluces y arte, habrá Parlamento Británico pese a la cíclica propensión de que cada diez años pillen a algún miembro del mismo con látigo, ligueros y una camiseta del Chelsea y, por supuesto habrá club de fútbol en La Cartuja si, Ronaldo o Messi aparte, hay algo de buen sentido futbolístico en este país.

Pero ojo a lo que pudiera pasar en una sociedad de opinión pública con aquella institución que, forjada con una fuerte y arraigada impronta personalista, se pone a sí misma en evidencia porque tal vez la persona que la sustenta no está a la altura que se le reconoció por esa misma sociedad en momentos clave. Es cierto que por tradición histórica la monarquía goza de un gran arraigo en España, pero la monarquía del periodo constitucional que vivimos tuvo que jugársela a dos cartas: aniquilar los últimos vestigios del franquismo desde la sucesión al dictador y caerle bien a la izquierda, toda ella de tradición republicana. La jugada salió redonda, y por mérito fundamental del Rey, que con su carácter supo hacer una y otra cosa. Pero cuando una institución como la monarquía se juega toda su tradición histórica a la imagen carismática de quien en ese momento ostenta el trono, está jugando a corto y medio plazo. Y el medio plazo llegará. Y entonces ya no podremos decir eso de que España es “juancarlista” y que tanta gracia hacía en Palacio olvidando el futuro y que las personas pasan y las instituciones deben permanecer. Y olvidando algo que hasta los republicanos sabemos que forma parte del frontispicio de toda monarquía: “primero la nación, luego la institución, después la dinastía”. Es decir, aplicado al caso, primero España, luego la monarquía y después los Borbones.

España es un país que sufre, en el que hay mucha gente, demasiada, sin esperanza, en el que un Gobierno hace denodados esfuerzos por intentar mejorar la imagen de la nación en el exterior a la vez que se ve obligado a tomar medidas impopulares en términos de opinión. Todo eso lo sabemos todos, menos un cazador de elefantes que en Botswuana se dejó una cadera y parte de su imagen a cambio de abrir el deseado por muchos (temido por otros muchos) debate sobre la forma de Estado. Veremos los efectos de una noticia tan dañina para la Corona, pero dice una canción infantil que “para dormir a un elefante, se necesita un chupete gigante”. Si la izquierda no estuviera tan empeñada en raptar la idea de República dándole su contenido ideológico y la derecha no tuviera tanto miedo a la experiencia histórica republicana,  España, mañana, sería republicana. O pasado mañana; en todo caso, una vez agotado el corto y medio plazo al que jugaron los “juancarlistas”.


Víctor M. Serrano Entío.


lunes, 26 de marzo de 2012

ANDALUCÍA SÓLO HAY UNA






Andalucía sólo hay una. Es verdad que para dos ya no sé si nos llega, pero lo cierto es que sólo hay una. Y así, en la tierra de la alegría, el sol y la buena gente, en el lugar donde lo único que funciona como un reloj suizo son  los tópicos, el PSOE ha vuelto a ganar perdiendo unas elecciones, lo que va a permitir a la izquierda gobernar en Andalucía más años que Franco. Enhorabuena a los perdedores. 


No me gusta ser lidiador de toros pasados pero que Javier Arenas tenía casi imposible la mayoría absoluta estaba tan claro como que en Andalucía el PSOE es la PSOE, como la Perkins era la Perkins y tan claro como que en Andalucía el PSOE no es partido de Gobierno, es el Poder.


En clave nacional, que es como hay que analizar las elecciones autonómicas de los demás, lo de Andalucía parece peligroso de cara a la necesaria estabilidad en estos tiempos hermosos. Si nos atenemos a datos objetivos Andalucía es el mayor problema en el desempleo de España, si bien es cierto que no el único, y su deuda pública es peor que mucha, desconocida. La única razón por la que hay constancia de que las cancillerías europeas no querían ni en pintura una victoria socialista en Andalucía es precisamente por eso, porque la incertidumbre sobre sus cuentas es grande y con ella las posibilidades de control del déficit disminuyen y la prima de riesgo acecha. 


Andalucía es terreno conquistado para la izquierda y sería el paraíso de cualquier partido de izquierdas mundial. Una de las cosas que resultan más plúmbeas, pesadas o como dirían los mexicanos “intensas” de la izquierda en general y de la española en particular, es ese bucle melancólico y pasional en el que anda enredada desde hace muchos años y que le hace dirigir sus acciones y pasos en el exclusivo ámbito de los sentimientos y el corazón, siendo este último, al menos en política, un órgano tan vital como de casquería.

 
La campaña electoral en Andalucía ha sido estos días un claro ejemplo. Los mensajes que ha mandado el partido socialista para evitar la mayoría del Partido Popular han pasado por la carticaturesca comparación de la derecha con el artrósico y recurrente doberman que se come a los niños y a los ancianos. La derecha llegaría para arrasarlo todo: sanidad, educación, acción social... Y por supuesto dejaría morir de hambre a los parados, apalearía a los pobres y encarcelaría a las mujeres que aborten como ya ha anunciado el eminente “asustatólogo” experto en jornadas de reflexión Don Alfredo Pérez Rubalcaba. Evidentemente la pérfida derecha iba a hacer todo esto por su depravación consustancial e intrínseca. Simplemente porque son malos. Son de derechas. Huxley nos dejó claro al escribir “Un Mundo Feliz” que ni siquiera el mundo feliz es tan feliz, pero el PSOE en particular y la izquierda europea en general llevan años tratando de imponernos “su” mundo feliz y por lo que se ve ese mundo feliz encaja en mi querida Andalucía.

 
El problema grave del discurso del PSOE es que es un discurso dirigido exclusivamente a la emoción y no a la razón. Y es un problema que no corresponde en exclusiva al PSOE sino que me atrevería a decir que afecta a la izquierda a nivel mundial. ¿Dónde está esa izquierda intelectual y culta que fue capaz de remover conciencias e intelectos en busca del bien común y que reformó sociedades occidentales? Desde hace lustros, si alguien la encuentra que avise. Andalucía no es un laboratorio extraño, un terrarium de la izquierda pleistocénica ni un sitio donde la gente esté abducida por una especie de poder omnívoro que todo lo controla porque todo lo subvenciona. Andalucía es el rincón de Europa donde más encaja ese discurso de la izquierda volcado en los sentimientos de la gente de espaldas a la realidad y la razón de algunas cosas. Andalucía sólo hay una, reza la publicidad y suspira aliviado el presupuesto.


Víctor M. Serrrano Entío.