sábado, 21 de septiembre de 2013

LA PLAZA DE TOROS DE ZARAGOZA

AL ESTE DEL BURLADERO


No es este un blog dedicado a una de mis aficiones más intimas: los toros. Tampoco tengo conocimientos ni capacidades para hacerle la competencia a la brillante Elena Pérez @unadeldos o al magnífico David Díez con su blog imprescindible "el toro de la jota". Este es un blog de política e incluso de políticas, y precisamente por eso quería dar tres pinceladas acerca de la horrible y pésima gestión que la Diputación de Zaragoza está haciendo de uno de sus menesteres más conocidos por los ciudadanos: la Plaza de Toros de Zaragoza. 

La primera reflexión es que mal acaba lo que mal empieza. La DPZ sacó un pliego de condiciones para la contratación de la Plaza que causaría vergüenza a un alumno de primer curso de Derecho Administrativo. Lo peor vino después, cuando la empresa que se adjudicó finalmente el concurso, SEROLO, pidió aclaraciones al pliego. Era un pliego minúsculo, parco, obtuso y para tontos y llega SEROLO y pide aclaraciones. Como dirían en Oregón TV "The first in the front". Esta va por ti, Elena.

Segunda consideración. SEROLO es un desastre. Pero era un desatre evitable. En un terremoto los daños son achacables a fuerzas naturales ineludibles. Se llama, en derecho, causas impresibles o de fuerza mayor. Si uno va en un coche a 220 kms hora en un tramo de 80 y tras accidentarse mata al de al lado, tiene responsabilidad civil y penal porque ha cometido una imprudencia y el resultado era previsible. Con impagos en otras plazas a ganaderos y toreros, y habiendo salido corriendo SEROLO ya no de plazas sino de provincias enteras, nadie en Diputación tuvo el detalle de exigir en el pliego de condicines administrativas particulares que una empresa que no estuviese al corriente en todos los pagos exigibles a una mercantil no pudiera concursar. Cautela que se preve en el 99 por ciento de los pliegos de contratación administrativa que he tenido ocasión de revisar en mis ya 16 años de vida profesional como abogado, y son unos cuantos. Luego SEROLO era un petardo con mecha, que olía a pólvora y DPZ le adjudicó el concurso de manera absolutamente imprudente.

Tercera consideración. Una vez surge el problema allá por finales del año pasado, la capacidad de reacción de DPZ ha sido nula. Mal asesorada en los tribunales, donde lleva atascada un año por impericia procesal, la incapacidad política ha sido manifiesta. Quiero pensar que el Sr. presidente de la Diputación no se ha encargado personalmente de resolver este entuerto que ha matado ya sin remedio la Feria del Pilar en 2013. Conozco personalmente a Luis María Beamonte y es una persona capaz, con tesón, intelectualmente muy solvente y un gran trabajador. Es, créanme, un político brillante y no me explico por qué razón no ha tratado personalmente él de resolver este asunto. Me consta que él lo hubiera resuelto. Y es además, un buen aficionado a los toros. Pero ha fallado estrepitosamente en la designación de las personas que gestionan la Plaza y que, por otra parte, son hoy los que eran hace muchos años. 

Y para acabar una reflexión y un deseo: la temporada taurina 2013 nació ya muerta. El daño a la Fiesta es tremendo, porque mata la pasión de los aficionados y no surgen nuevos. La imagen de la que fue una de las mejores plazas de España no es que sea mala, es que directamente hoy Zaragoza no existe en el escenario taurino. El daño que la mala gestión política puede hacer a los administrados es patente. Mi deseo último es que de cara al año que viene Luis María Beamonte se ocupe, de verdad, de gestionar la plaza. Para eso debe cesar a los actuales y buscar gente AJENA A DPZ. Sí sí, repito, ajena. Sobran buenos aficionados en Zaragoza y excelentes profesionales. 

Elena, David, estoy todo el día dale que te pego al Unadeldos y a Eltorodelajota, pero nada, no hay síntomas de que este muerto resucite. Salud. 

Víctor M. Serrano Entío. Abogado. 


jueves, 12 de septiembre de 2013

ALAYA. CORREDORA DE FONDO


CORREDORA DE FONDO

            El gran desfalco de los ERE es una marca de tiza en la pared de la Junta de Andalucía que medirá hasta dónde ha llegado la gran riada de la corrupción. Por encima de ese límite, de esa afrenta, de ese trinque desmedido y despiadado, de ese asalto al furgón del dinero público, no hay ningún otro. Ni malayos ni barcenatos ni filesaícos llegan juntos, que no revueltos, a alcanzar los 721 millones de euros de dinero público. 721 millones que acabaron en manos de fundaciones y sindicatos afines, empresarios adeptos, compañeros y familiares. Cosa Nostra. Presuntamente. Cada céntimo de euro malversado ha sido combustible para avivar la gran hoguera del clientelismo en Andalucía, donde los acampados en el Presupuesto han conformado todo un Régimen. Pero si cuantitativamente el caso de los ERES es brutal, cualitativamente no podemos olvidar que lo que se ha malversado es dinero público destinado al empleo en el rincón de Europa con mayor tasa de paro. Dinero de todos transformado en negro y sucio instrumento necesario para la economía sumergida y el delito de unos cuantos. No es demagogo decir que lo que han trincado los presuntos es el dinero de los parados andaluces.

            El Partido Socialista ha reaccionado mal al Auto de Alaya por el que anuncia la próxima imputación de Chaves y Griñán. Ha querido confundirnos. No ha querido entender la diferencia entre insinuación e indicio, y su reacción ha sido pueril: atacar a la jueza instructora. La profe les tiene manía. Soraya Rodríguez dice que el PSOE mantiene un “enorme depósito de confianza” en los dos expresidentes de Andalucía. Cuidado. Dada la gran cantidad de políticos calcinados por poner la mano en el fuego por compañeros de partido la fórmula del depósito de confianza no es conveniente. La confianza puede resultar tan inflamable como la gasolina. Tal vez la portavoz del Grupo Socialista se esté fumando un cigarro justo encima del depósito. Pero si pueril es insinuar la parcialidad de la jueza y que estemos ante un “caso mediático” (¿Cómo no va a ser mediático un caso con 140 imputados, entre ellos la flor y nata de la política andaluza de los últimos treinta años?) absurda es la polémica sobre si a fecha de hoy los Sres. Griñan y Chaves están imputados. El artículo 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal prevé comunicar la existencia del procedimiento contra ambos políticos aforados, entre otros motivos, para que puedan personarse en la causa, participar en la instrucción y ejercer su derecho de defensa. La imputación de personas aforadas en este caso de los ERE será competencia del Tribunal Supremo o del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, según los cargos que se ocupen. Pero precisamente para que sea competencia de estos, la juez instructora debe, tras agotar las diligencias de investigación, remitir testimonio de la causa al tribunal superior competente. Así lo recoge, casi textualmente, su Auto. Así lo indicó la Audiencia Provincial de Sevilla en Auto de agosto. Seguro que los abogados de los Sres. Griñán y Chaves tienen mejores argumentos en su defensa que los esgrimidos por el PSOE y los propios interesados. Se lo deseo por su bien y su futuro procesal.

            La jueza no ha resuelto nada que no esté legalmente amparado material y procedimentalmente. La absurda polémica es un artificio para el ataque a la jueza y carece de razón jurídica. Es legítimo y forma parte de la naturaleza de las cosas que los imputados en una causa judicial se defiendan con todos los argumentos que estén a su alcance. El principio de presunción de inocencia y el sagrado derecho a la defensa están en la más solida base de cualquier estado de derecho. Pero más allá de la táctica de defensa de los directamente implicados, es muy peligroso que sea un partido político el que ponga en solfa ante la ciudadanía la imparcialidad de los jueces.

            Cuando se dicta una sentencia, sobretodo si es firme y ya no cabe recurso, suele ser frecuente que los afectados y sus partidos salgan a la palestra para decir que acatan y respetan la decisión judicial. Lo del acatamiento más les vale, porque si no la acataran habría que mandarles a la Guardia Civil. Pero el respeto que manifiestan (insisto, sobretodo cuando ya no tienen remedio) debería alcanzar a todo el proceso, desde la instrucción hasta la Sentencia, cualquiera que sea el juzgado o tribunal actuante y la fase en la que se encuentra. Los ataques a la independencia de Alaya deberían tener una respuesta contundente por parte del CGPJ y de todas las asociaciones de jueces y magistrados. Atacando sin argumentos a una jueza para desprestigiarla se ataca a la independencia de toda la judicatura. Se echa de menos que la amparen frente a quienes solo quieren intimidarla. La soledad de la jueza es más literaria y romántica que la del corredor de fondo. No está escrito que al corredor de fondo le tiraran piedras desde Ferraz y la Junta de Andalucía. Alaya tiene la valentía y el arrojo del juez instructor que no espera ascensos políticos ni mimos institucionales.

            Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

VIVAN LAS CAENAS!!!


LA CADENA COMO SÍMBOLO

            Una parte de la sociedad catalana opta por las cadenas. Una cadena muy humana. En la Historia de España eso ya lo hemos visto. No hay roca que tenga grabado a fuego que, entre libertad o servilismo, el pueblo siempre elija a la libertad. Por fanatismos religiosos, étnicos o nacionales, el pueblo, con frecuencia histórica, avanza libre y voluntariamente hacia la sumisión. ¡Vivan las cadenas v.2.0!. Cataluña lleva casi cuarenta años gobernada por el nacionalismo. Han sido los catalanes quienes han gestionado su futuro. Fueron ellos los que libre y mayoritariamente votaron a favor de la Constitución española porque recogía sus aspiraciones. Cataluña nunca fue un Estado pero, de haberlo sido, en 1978 optó libremente, sin cadenas, por seguir junto al resto de España.

            El resultado de casi cuarenta años de nacionalismo en Cataluña es que unas quinientas empresas se van cada año a Madrid. La tasa de paro es casi andaluza, muy por encima de la media nacional. Con los impuestos más altos de España no tiene ni un solo centro de salud público puntero en Europa. Su educación pública no está por encima de la media española (¡y hay que ver como está la media española!) y es deficiente en castellano y en inglés. 50.000 niños sufren desnutrición según el último Informe Cáritas. No hay universidades con prestigio mundial. La cultura catalana, en el cénit de la cultura española hasta los años ochenta y principios de los noventa es hoy, salvo escasísimas excepciones, un zombi vivo por la subvención y muerto más allá de Olot. La cultura catalana en español ha emigrado o ha sido extirpada. La corrupción se ha instalado de tal manera que imputados y presuntos unen sus manos en primera línea con el resto del “poble” sin que nadie pida explicaciones. Ni 3% ni Pallerols, ni Palau, ni ITV ni Suiza. Pero peor es aún el desgaste social que produce la artera utilización histórica y política que culpa de todos los males de Cataluña a una España ladrona. Hay crispación política y social. Incluso entre los partidos “soberanistas”, como Uniò, hay ya inquietudes. A una sociedad a la que se le machaca diariamente -desde los potentes y carísimos medios públicos catalanes- con el mensaje único de que están mal porque España les roba, no se le puede exigir buen rollo y que sea la alegría de la huerta. El lamento por lo que serían y no son por culpa de otros solo siembra complejos. El niño que siempre suspende porque el profe le tiene manía.

            En este mundo globalizado de habla inglesa, tecnología norteamericana y facturación china, las cadenas humanas en Londres, N.Y. o la Muralla china suenan a Día del Ombligo Del Líder Supremo en Corea del Norte. Nada hay más represivo que la unanimidad que nace de una imposición consciente. Mientras el mejor tejido industrial y cultural emigra, aumentan las denuncias anónimas por no rotular en catalán. Los medios de comunicación de titularidad pública y discurso único harían las delicias de Enver Hoxha en la Albania estalinista. Hay una Cataluña que hoy, por culpa del independentismo, es solo una protesta y una cadena, lejos de de la Barcelona participativa y abierta de 1992. Hay una Cataluña plural y silenciosa dentro de España. La Cataluña de Eduardo Mendoza, Albert Boadella, Dalí, el cuaderno gris de Josep Plá; la del esfuerzo y la constancia en el trabajo diario. La de una literatura catalana desaparecida porque contaba la Historia de Cataluña y no la de Alicia en la Franja de las maravillas.

            Lo de la cadena humana que viene es un evento que desde lo meramente estético resulta chabacano en una sociedad europea y libre en el siglo XXI; es estéril y cobarde porque en realidad no compromete a nada; nadie se juega sus cuartos ni su futuro. Lo cómodo es ir, darle la mano al de al lado, hacerse una foto y colgarla en twitter y en facebook como antes se colgó una foto de pies con arena sobre la hamaca de agosto. No hay heroicidad en poder defender que estuvieron allí, que forman parte del pensamiento único y sirven al fin superior. No hay romanticismo en  demostrar que son como los que llevan meses saliendo por la tele forjando los eslabones de la cadena, que no son apestados sociales. Se creen una iniciativa personal y consciente pero viven sumergidos en la causa única. El independentismo se nutre de símbolos y el símbolo es brutal: cadenas. La independencia de Cataluña es una quimera, bajarse del tren de Europa para intentar después cogerlo en marcha, castillos de arena en el aire viciado de la frustración. Una construcción nacional de la que solo consta que tengan el proyecto de derribo de la Cataluña que fue.


            Víctor Manuel Serrano Entío. Abogado.

LOS BIENES EXPOLIADOS


LOS BIENES EXPOLIADOS

Para el conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, es misión imposible que las obras de arte sacro depositadas en el Museo Diocesano de Lérida vuelvan a Aragón. El "seny" catalán no era esto. Mascarell quiere interpretar Misión Imposible y ya hay una legión pancatalanista que le sigue porque cuando aparece un verdadero genio siempre hay una legión de necios dispuestos a la alabanza. Mascarell, hombre del PSC rescatado por Mas por su útil servicio a la causa en tiempos del tripartito independentista de izquierdas -causa que no es otra que la extirpación de cualquier atisbo de raíz cultural española en Cataluña- ha reabierto la guerra con el entusiasmo con el que los conversos inician las guerras de religión; solo que ni tiene pinta de seguidor de San Pablo ni acepta un Tratado de Westfalia ya escrito negro sobre blanco tanto en folios canónicos como civiles. Hay que ver lo que le gusta el arte religioso a quienes se afanan para que generaciones venideras no sepan ni quién es Jesucristo.

Para perpetuar el expolio, el Conseller desgrana de mala gana, sin molestarse mucho, un par de argumentos: la unidad e indivisibilidad de la colección, y la catalogación de las piezas por la Ley de Patrimonio Cultural catalán. Con respecto a la unidad e indivisibilidad cabe decir que es exactamente el argumento contrario al defendido por la Generalitat para sacar los papeles del archivo de Salamanca. Se los llevaron de noche y en furgoneta. Con respecto a la Ley de Patrimonio Catalán como título de propiedad habilitante resulta grotesco invocar una ley autonómica como excusa para el incumplimiento de sentencias judiciales firmes. Si mañana Aragón promulga una Ley de Patrimonio que incluya y catalogue los bienes de la Corona de Aragón estamos empatados al menos con el Imperio Romano. Cuando desmembrar un archivo y destrozar un museo lo fue en beneficio de las pretensiones catalanistas, como en Salamanca, no vimos al Sr. Conseller ponerse estupendo con la indivisibilidad de la colección, que por otra parte y en este caso concreto de los bienes aragoneses, es una invisibilidad rotundamente falsa, ya que la procedencia de los bienes es tan diversa como lo son los conventos y parroquias de Aragón de donde fueron expoliadas. El único nexo común es, precisamente, el de ser aragoneses.

Merece capítulo aparte que la Generalitat defienda que la propiedad de los bienes no está en discusión; dicen que pertenecen a Cataluña porque ostenta legítimos títulos de propiedad (aunque nadie los ha visto) cuando muchos de los bienes aragoneses fueron saqueados de los conventos en la guerra civil mientras los anarquistas violaban a las monjas antes de despeñarlas. Otros, desaparecieron de las parroquias sin conocerse las causas, y otros muchos fueron llevados por los propios curas catalanes a Cataluña en una autopráctica aplicación del concepto de caridad. Tan curiosa interpretación del concepto de propiedad por parte del Sr. Conseller tal vez se debe a su sesgo ideológico. Al fin y al cabo, el pancatalanismo ya es de por sí una fuerza atrayente que lo mismo centrifuga la franja en un informativo del tiempo en TV3 que absorbe Valencia y Baleares como meros satélites, fagocita señas de identidad o reivindica la catalanidad de Cervantes.

Haría bien la Generalitat en ser más respetuosa con el Estado de Derecho, pero ya que no lo es, haría bien el Estado de Derecho en hacer cumplir las sentencias que nunca se ejecutan en Cataluña. Al Sr. Conseller le vendría bien saber que, más allá del deficitario y deficiente teatro en catalán de butaca vacía que subvenciona, más allá de doblar La Guerra de las Galaxias para escuchar a Darth Vader decirle a Luke Skywalker "Jo sóc el teu pare" y más allá de tener diez emisoras en FM de música pop en catalán para así poder localizar mejor a Malú en los cuarenta principales, un Conseller de Cultura debe ser respetuoso con el Derecho. No creo que Mascarell haya leído la Fenomenología del Espíritu de Hegel, pero le vendría bien saber que  la cultura es una asimilación del mundo del derecho. El Gobierno de Aragón cuenta con el respaldo de todos para hacer valer la razón del derecho y debe hacerlo con decisión y entusiasmo en una causa justa que va a medir nuestro amor propio y nuestra capacidad para defender lo nuestro desde la prudencia y el respeto por todos. No como otros.


Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

JUSTICIA TOTAL


JUSTICIA TOTAL


            El titular del Juzgado de Instrucción 3 de Santiago, Luis Aláez, ha acordado tomar declaración en calidad de imputado "a las persona/s de Adif responsable/s de la seguridad en la circulación en el tramo de la línea ferroviaria que une las estaciones de Ourense y Santiago a fecha del 24 de julio". El juez argumenta en su auto de imputación que, con independencia de la presunta responsabilidad del maquinista, puede haber responsabilidad penal de ADIF por cuanto no había previstas medidas de seguridad que paliaran el despiste. En el razonamiento jurídico segundo, precisa: "...Se ha indicado que las muertes y lesiones producidas...se encuentran obviamente conectadas con la conducción inadecuada por exceso de velocidad...pero un examen más detenido permite inferir también su conexión con la omisión de medidas de seguridad preventivas de naturaleza vial y, en definitiva, con una conducta imprudente de las personas responsables de garantizar una circulación segura en el tramo de la vía donde se produjo la catástrofe".

            La argumentación del juez instructor nos lleva al fenómeno de la justicia total, un fenómeno muy extendido, de importación estadounidense, y desde mi punto de vista ayuno de sentido común, según el cual detrás de todo mal tiene que haber un responsable con capacidad para indemnizar. Como el maquinista cometió presuntamente un error garrafal que costó la vida de 80 personas alguna responsabilidad tendrá el Estado. Es un argumento que enlaza con la desaparición del caso fortuito y las causas de fuerza mayor. Pero volvamos al fatídico tren cuyo accidente no fue ni inevitable ni fortuito. Según la argumentación del juez, y llevada su lógica hasta extremos no muy lejanos, los automovilistas que sufren un accidente por un irracional exceso de velocidad (190 kilometros por hora en tramo de 80) deberían ser solo corresponsables en tramos de carretera tan mal ejecutados como la A-2 de Zaragoza a Madrid o no digamos en la N-232. Si llevase un acompañante en su vehículo deberá ser indemnizado por la Administración aunque el firme esté en buen estado, el tramo esté bien señalizado y el peligro advertido.

            La pretensión de la argumentación contenida en el auto es que para evitar un accidente debe siempre haber medidas preventivas que funcionen, con lo que evidentemente el accidente no debe producirse. Pero lo cierto es que esa medida preventiva se llamaba maquinista, cuya función casi única en los trenes de hoy en día es controlar la velocidad. La curva del accidente era de gran peligro, y así venía señalizada en todas las rutas, siendo conocida por los maquinistas. Pese a lo cual se produjo la distracción letal. Pero es que en los accidentes no hay lógica, si la hubiese se evitarían, y ni la justicia total puede evitarlos. El juez Aláez cree en la superioridad de la máquina sobre el hombre, algo que probablemente llegará, pero cuando lleguen las supermáquinas que sustituyan al minihombre, si lo ven nuestros ojos, y sigan produciéndose accidentes mortales, él y los partidarios de la justicia total imputarán a los programadores informáticos que los diseñaron.   

            En Estados Unidos ya nadie quiere ser ginecólogo porque la elevada probabilidad de que un parto venga con dificultades para el bebé o la madre ha arruinado a más de uno y a sus aseguradoras. Parece ser que bajo ninguna circunstancia una madre o un bebe pueden morir en un parto si el ginecólogo es un buen profesional. Lo cual es falso, evidentemente. En España es frecuente que inversores de productos financieros de elevado interés y alto riesgo acaben siendo indemnizados cuando su inversión es ruinosa. Cuando sacaban intereses del treinta por ciento con sus productos no los repartían entre los ciudadanos. Pero ¡ah! es que... fallaron los controles. Y si los controles no fallan, fallan los que controlan a los controles y si no, los que controlaban a quienes debían controlar al controlador. Es pueril afirmar que detrás de todo daño debe haber un responsable. Un razonamiento infantil que trata de protegernos de la certeza de que en la vida hay situaciones injustas y dramáticas. Ni la necesaria defensa de los ciudadanos, de los  consumidores y usuarios, ni la responsabilidad individual pueden confundirse con un sistema de justicia total que pretenda que todo daño es consecuencia de que falló un control. Existe la desgracia como existe la enfermedad, el mal y la injusticia aún con controles.


Víctor Manuel Serrano Entío. Abogado.

PLAYA DE EUROPA


PLAYA DE EUROPA


            En los días de calor paseamos por Independencia hasta que los tilos se tornan palmeras, el tranvía deja de chirriar y una decena de fuentes hacen danzar, como pistas de baile, miles de chorros de agua al son del bullicio cotidiano. Es entonces cuando sabemos que ya hemos llegado a Salou, el único barrio de Zaragoza que no se acoge al programa municipal estonoesunsolar.

            Salou lo hemos hecho los aragoneses y los aragoneses estamos un poco hechos de Salou. Es tan nuestro que cuando no nos fiamos de la banca nos llevamos los dineros al apartamento de cuatrocientos diez mil en cuatrocientos diez mil por lo que pueda pasar, que la quincena es larga. Síntoma de que, al igual que el vientre materno, Salou es el refugio de nuestros miedos. Hablando de vientre materno; mi madre, que siempre apoya su inteligencia en la objetividad de la imperfecta precisión de la estadística, lo mismo con la política que con la sociología o las vitaminas, lleva desde junio contando banderas independentistas catalanas en Salou como si de los balcones pudiera salir Artur Mas al grito de "Saragossa ens roba" o como si la Generalitat la hubiese puesto al frente del próximo barómetro demoscópico. Aún no se si quiere proclamar el Estat Català o cantarles una jota. El caso es que lleva contadas seis esteladas. Yo en pocos días llevo contadas ocho del Real Zaragoza; como si de los balcones fuese a salir Agapito anunciando la venta.

            Salou no es una ciudad sino un estado de ánimo. Una sucesión de generaciones de aragoneses que han moldeado la arena de la playa como las olas del mar. Un armario de recuerdos e influencias. Un lugar para pasear entre palmeras y sobre la gente, donde los flotadores de las tiendas de los pakistaníes tapan la ropa de marca de las boutiques y los ingleses de hotel barato compran cerveza en los supermercados. Un sitio estupendo para los que tenemos niños pequeños. Una carnicería que vende ternasco rotulado en catalán, lo primero por rigor gastronómico y lo segundo por imposición administrativa. Estos días lo mismo te cruzabas con la colchoneta de un consejero que con su antagónico inflador. El presunto inflador tuvo que declarar en el juzgado de guardia de la Plaza del Pilar, salió con cargos y volvió hasta su coloso de Rodas.

            Como playa de Zaragoza todos tenemos algún recuerdo adolescente de Salou. Las zaragozanas brindan por sus novios y por sus maridos. Para que no se encuentren. Los jubilados juegan al guiñote y al subastao en los mismos bares de siempre de la Plaza Europa y en el paseo de Miramar, y en las teles de los bares ponen al Zaragoza. Pero Salou, como reza un antiguo lema publicitario de los setenta, además de nuestro es Playa de Europa. Un microcosmos en el que convivimos con franceses; sin complicaciones gracias a la desmemoria histórica nacida de los planes de estudio. Con los franceses ha ocurrido algo curioso: en los años de bonanza casi desaparecieron las familias que en los ochenta llenaban los restaurantes de Salou y Cambrils, el pueblo de España con más restaurantes por habitante. En los últimos años han vuelto familias de clase media que dan grandeur a los restaurantes y han dejado el gamberrismo solo para los de la pérfida Albión y los holandeses, tan indigestos como la salsa que lleva su nombre. Pero sobretodo hoy Salou es una minieuropa en la que Rusia ejerce su liderazgo mientras los demás se refugian en la discreción. Lo mismo en la crisis Siria, en la guerra de Egipto o en el paseo marítimo solo los rusos parecen tener presencia. Viendo los escaparates de las tiendas y las cartas de los restaurantes uno puede llegar a pensar que Putin acabará saliéndose con la suya. Mientras tanto, seguiremos contando banderas del Zaragoza, comprando Heraldo desde temprano, jugando al guiñote en los bares, moldeando las arenas y quejándonos de Salou. Brindaremos por la memoria de nuestra infancia y de nuestra adolescencia, ambas endulzadas por nuestra madurez. Evocaremos rincones, el olor a arena húmeda caldeada por el sol y nos reencontraremos con los amigos. Salou es nuestra semana santa laica y lo más cerca que Aragón estará nunca del mar a no ser que los rusos hagan algo.



Víctor M. Serrano Entío. Abogado.


VACÍOS DE AGOSTO


VACÍOS DE AGOSTO

Acaba julio. Agosto es un mes con sitio para aparcar a la americana. La rutina queda desierta esperando a septiembre. Agosto es un mes con olor a tormenta y a brea donde solo el petróleo trae una ola de noticias a la playa de los periódicos: se asfaltan las calles, hay accidentes de coche y sube la gasolina. El tiempo se detiene y quienes quedan en la ciudad se sienten prisioneros del termómetro y las circunstancias. Es como si en agosto uno adquiriera conciencia de que la insoportable levedad del ser puede llegar a ser maravillosa. El 1 de agosto es una enorme tumbona desde donde no importa leer en un titular a cinco columnas la destrucción de la Tierra por un meteorito. Agosto es el domingo de los meses. Y el primer día de agosto el presidente Rajoy quiere un pleno largo y tedioso para explicarse. Nadie le escuchará, ni a él ni a nadie, que es de lo que se trata. Rajoy tratará de hacer real lo que Novalis escribió en un verso: otorgar a lo cotidiano la dignidad de lo desconocido. Lo cual no es posible en política.

El congreso en agosto está en obras, como el resto de la España de interior. Han encontrado sitio en el senado para celebrar la sesión y así de paso demostrar que, aunque senado y senadores no sirvan para nada, al menos el edificio es multiusos, como uno de esos grandes y costosos pabellones de deportes de los pueblos de seiscientos habitantes. Allí juega al pádel el controlador del aeropuerto de Villabajo. Luego se ducha y se va a su vivienda de protección oficial en cuyo edificio quedan vacías 120 de 130 viviendas. El pleno en el que comparece el presidente y le brea la oposición será el próximo jueves pero como intuyo que ustedes también estarán en la playa, si me permiten se lo avanzo, se lo resumo y ustedes me lo agradecen y eso que se ahorran.

El presidente empezará hablando de la situación económica. Nos recordará que gracias a su gobierno España hoy es un país de fiar. Nos contará que hace tres, dos y un agosto fueron los agostos de la excepción, agostos de sustos y continuos sobresaltos, los agostos de la quiebra de España, en el mes que Zapatero decidió dejarlo, se disparaba la prima de riesgo y la Bolsa se venía abajo. Nos recordará que nos ha salvado de un rescate que era cantado. Nos dirá el presidente que llevamos varios meses en los que todos los indicadores económicos, incluido el del empleo, mejoran, que Europa confía en nosotros, que nuestras empresas exportan, el turismo va como un cohete y la recuperación empieza definitivamente el tercer y cuarto trimestre del año, cuando mueran los últimos días de agosto. Una vez que la bancada popular se ponga en pie para aplaudirle, mientras de la bancada contaría se vocifere “Bárcenas, Bárcenas” y se replique con “Los ERES, los ERES”, el presidente nos contará lo del extesorero. Que el pollo abusó de su confianza, que engañó y robó al partido, que fue él quien le cesó, que de los mensajes de texto lo que se demuestra es que el gobierno no ha hecho nada para evitar su imputación, sino que bien al contrario le han mandado a los fiscales para llevarlo caminito de Soto del Real, que hay y habrá querellas de dirigentes populares contra el tesorero maldito y que quien se crea la versión de un presunto ladrón antes que la del presidente del gobierno de España es un irresponsable que pone en jaque la gobernación y el futuro de prosperidad de este país, un indigente moral que antepone sus réditos electorales y particulares a los del país. Añadan varias interrupciones de la bancada socialista al grito de “los recibís”, “Di Bárcenas, di Bárcenas” y alguna camiseta de colores de los de Izquierda Unida con lema de embutido.

La oposición tiene réplica y contrarréplica. Aunque Rajoy demostrase ante Notario no haber firmado recibís, haber declarado los ingresos que pudiere haber recibido y ser miembro de honor de las hermanitas de los pobres, la oposición querrá datos concretos, fechas y cifras que saben que el presidente no les puede dar. Saldrán diciendo que con la comparecencia Rajoy le ha tomado el pelo al país, que no ha dado explicaciones y que su falta de concreción es sospechosa. El pleno será bronco. Habrá llamadas al orden por parte del presidente del Congreso. Incluso alguna expulsión. Y en la nada del mes, la clase política quedará de nuevo descontextualizada porque los ciudadanos un uno de agosto lo que queremos es que se besen y bailen juntos un rock and roll en la plaza del pueblo. No esperen del evento nada brillante. En agosto solo brillan las calvas de los guiris y los cristales mínimos del asfalto incandescente.



Víctor M. Serrano Entío. Abogado.






EL MENTIDERO NACIONAL


EL MENTIDERO NACIONAL


            En La Cartuja Baja, en la vieja portería hoy restaurada, había un viejo bar como horadado en la piedra y sumergido en escalones. Era un bar pequeño y sin nombre, cuya luz de fluorescente dejaba en la retina la intermitente sensación de estar viendo una película. Un bar con olor a vino agrio y a colilla de Ideales. Todo el barrio le llamaba "el mentidero". Si en 1972 el Watergate se hubiese instigado en el barrio, Carl Bernstein y Bob Woodward se hubiesen reunido allí con Garganta Profunda. El espionaje en "el mentidero" por aquellos años se centraba más en el sindicato de riegos y en cosechas ajenas. No les llegaba el Washington Post y eran más de jugar al "subastao". Hubiese sido un sitio perfecto para meter estos días entre el guiño de los viejos neones a toda la vida política nacional. Lástima que "el mentidero" no haya sobrevivido a esas rehabilitaciones de patrimonio de nuestros días tan propensas a llenar todo de pulcros materiales exquisitos y la portería cartuja es hoy un arco del triunfo más napoleónico que monacal. En la portería actual, sin su mentidero, Bárcenas y los de los ERES de Andalucía quedarían descontextualizados.

            España con carácter cíclico vuelve a los escándalos mayúsculos para no desmentir la teoría del eterno retorno de los antiguos griegos. Es como si cada veinte años buscásemos el sobresalto cotidiano y pusiéramos el futuro de la gobernación del país en manos de un recluso. La política nacional como objeto de casa de apuestas. Política zamorana basada en tirar o no de la manta. Días que cuando creemos olvidados vuelven  para recordarnos que España es un país costumbrista que se desgasta a base de repetirse.

            El presidente del Gobierno quiere pasar de puntillas sobre el asunto Bárcenas como si de un miembro de la Junta de Andalucía sobre los ERES o Mercasevilla se tratara. Siempre hay un roto ajeno para un descosido propio. El pueril "y tú más" debería tener un Ministerio. Ministerio de Igual Da podría sembrar confusión. Ministerio Me rebota y en tu Culo Explota podría estar bien. Pero los ciudadanos cuando tienen dudas exigen respuestas. Por ineficaces que al Presidente puedan parecerle sus palabras, como demuestra la serpenteante frase pronunciada el miércoles en Figueruelas, su silencio es pasto de atronadoras conjeturas. Y en España de toda conjetura nace una conspiración. Tal vez su estrategia de silencio sea la correcta de cara a que de aquí a unos meses la justicia haya desactivado al recluso. Pero cuando mayoritariamente la opinión pública pide explicaciones enrocarse es enquistar. Es la opinión pública madura y seria, parte de la cual otorgó al Presidente mayoría absoluta, la que merece una explicación. Son todos  los ciudadanos, también sobrepasados por el caso de los ERES en Andalucía o Mercasevilla, los que exigen transparencia. Si Rajoy repasa la historia, una historia que él ya vivió, verá que negar la corrupción en su Gobierno y en su partido le supuso a Felipe González más desgaste que colapsar la economía en el 93. Rajoy no tiene un caso de corrupción en su Gobierno, y en su partido lo único que causa prueba es que años atrás, con una Ley de Financiación de partidos distinta y más permisiva que la actual, se produjeron muy dudosas donaciones privadas. Jurídicamente no habrá consecuencias. Pero si Rajoy no da la cara alimentará mil y una especulaciones. Soraya dice que la cosa no va con ella, que se apañe Cospedal que ella es Gobierno y no partido. La oposición pide explicaciones con la misma contundencia que desacredita a la juez Alaya cuando investiga su corrupción. Los ciudadanos, descreídos y asqueados, asisten con una mezcla de temor y morbo a la descomposición del sistema de partidos. No hay ya un tiempo de silencio. Cada veinte años llega un Luis que pone patas arriba los cimientos del Estado. Me cuenta un abogado que ve a Bárcenas en Soto del Real que es un tío curtido, alpinista, al que solo le preocupa la situación procesal de su mujer porque él tiene toda su pasta regularizada. Es la guerra y solo se ha enterado Gallardón a quien en Génova antes y en Soto ahora el tesorero alpinista llama "el socialista". España es un país en el que siempre hay una causa o una conspiración abierta, en el que seguimos contando muertos de una guerra octogenaria, buscando elefantes blancos en febrero y dinamita o titadine entre los vagones de marzo. Un país en el que cuando la política no hace su trabajo, que consiste fundamentalmente en hablar y explicar, hay tantas teorías conspirativas como ciudadanos en los bares. Al menos hasta que, por fin, llega la Justicia.



Víctor M. Serrano Entío. Abogado.