lunes, 2 de diciembre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
LA PLAZA DE TOROS DE ZARAGOZA
AL ESTE DEL BURLADERO
No es este un blog dedicado a una de mis aficiones más intimas: los toros. Tampoco tengo conocimientos ni capacidades para hacerle la competencia a la brillante Elena Pérez @unadeldos o al magnífico David Díez con su blog imprescindible "el toro de la jota". Este es un blog de política e incluso de políticas, y precisamente por eso quería dar tres pinceladas acerca de la horrible y pésima gestión que la Diputación de Zaragoza está haciendo de uno de sus menesteres más conocidos por los ciudadanos: la Plaza de Toros de Zaragoza.
La primera reflexión es que mal acaba lo que mal empieza. La DPZ sacó un pliego de condiciones para la contratación de la Plaza que causaría vergüenza a un alumno de primer curso de Derecho Administrativo. Lo peor vino después, cuando la empresa que se adjudicó finalmente el concurso, SEROLO, pidió aclaraciones al pliego. Era un pliego minúsculo, parco, obtuso y para tontos y llega SEROLO y pide aclaraciones. Como dirían en Oregón TV "The first in the front". Esta va por ti, Elena.
Segunda consideración. SEROLO es un desastre. Pero era un desatre evitable. En un terremoto los daños son achacables a fuerzas naturales ineludibles. Se llama, en derecho, causas impresibles o de fuerza mayor. Si uno va en un coche a 220 kms hora en un tramo de 80 y tras accidentarse mata al de al lado, tiene responsabilidad civil y penal porque ha cometido una imprudencia y el resultado era previsible. Con impagos en otras plazas a ganaderos y toreros, y habiendo salido corriendo SEROLO ya no de plazas sino de provincias enteras, nadie en Diputación tuvo el detalle de exigir en el pliego de condicines administrativas particulares que una empresa que no estuviese al corriente en todos los pagos exigibles a una mercantil no pudiera concursar. Cautela que se preve en el 99 por ciento de los pliegos de contratación administrativa que he tenido ocasión de revisar en mis ya 16 años de vida profesional como abogado, y son unos cuantos. Luego SEROLO era un petardo con mecha, que olía a pólvora y DPZ le adjudicó el concurso de manera absolutamente imprudente.
Tercera consideración. Una vez surge el problema allá por finales del año pasado, la capacidad de reacción de DPZ ha sido nula. Mal asesorada en los tribunales, donde lleva atascada un año por impericia procesal, la incapacidad política ha sido manifiesta. Quiero pensar que el Sr. presidente de la Diputación no se ha encargado personalmente de resolver este entuerto que ha matado ya sin remedio la Feria del Pilar en 2013. Conozco personalmente a Luis María Beamonte y es una persona capaz, con tesón, intelectualmente muy solvente y un gran trabajador. Es, créanme, un político brillante y no me explico por qué razón no ha tratado personalmente él de resolver este asunto. Me consta que él lo hubiera resuelto. Y es además, un buen aficionado a los toros. Pero ha fallado estrepitosamente en la designación de las personas que gestionan la Plaza y que, por otra parte, son hoy los que eran hace muchos años.
Y para acabar una reflexión y un deseo: la temporada taurina 2013 nació ya muerta. El daño a la Fiesta es tremendo, porque mata la pasión de los aficionados y no surgen nuevos. La imagen de la que fue una de las mejores plazas de España no es que sea mala, es que directamente hoy Zaragoza no existe en el escenario taurino. El daño que la mala gestión política puede hacer a los administrados es patente. Mi deseo último es que de cara al año que viene Luis María Beamonte se ocupe, de verdad, de gestionar la plaza. Para eso debe cesar a los actuales y buscar gente AJENA A DPZ. Sí sí, repito, ajena. Sobran buenos aficionados en Zaragoza y excelentes profesionales.
Elena, David, estoy todo el día dale que te pego al Unadeldos y a Eltorodelajota, pero nada, no hay síntomas de que este muerto resucite. Salud.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
jueves, 12 de septiembre de 2013
ALAYA. CORREDORA DE FONDO
CORREDORA DE FONDO
El gran desfalco de los ERE es una
marca de tiza en la pared de la Junta de Andalucía que medirá hasta dónde ha
llegado la gran riada de la corrupción. Por encima de ese límite, de esa
afrenta, de ese trinque desmedido y despiadado, de ese asalto al furgón del
dinero público, no hay ningún otro. Ni malayos ni barcenatos ni filesaícos
llegan juntos, que no revueltos, a alcanzar los 721 millones de euros de dinero
público. 721 millones que acabaron en manos de fundaciones y sindicatos afines,
empresarios adeptos, compañeros y familiares. Cosa Nostra. Presuntamente. Cada
céntimo de euro malversado ha sido combustible para avivar la gran hoguera del
clientelismo en Andalucía, donde los acampados en el Presupuesto han conformado
todo un Régimen. Pero si cuantitativamente el caso de los ERES es brutal,
cualitativamente no podemos olvidar que lo que se ha malversado es dinero
público destinado al empleo en el rincón de Europa con mayor tasa de paro. Dinero
de todos transformado en negro y sucio instrumento necesario para la economía
sumergida y el delito de unos cuantos. No es demagogo decir que lo que han
trincado los presuntos es el dinero de los parados andaluces.
El Partido Socialista ha reaccionado
mal al Auto de Alaya por el que anuncia la próxima imputación de Chaves y
Griñán. Ha querido confundirnos. No ha querido entender la diferencia entre
insinuación e indicio, y su reacción ha sido pueril: atacar a la jueza
instructora. La profe les tiene manía. Soraya Rodríguez dice que el PSOE mantiene
un “enorme depósito de confianza” en los dos expresidentes de Andalucía.
Cuidado. Dada la gran cantidad de políticos calcinados por poner la mano en el
fuego por compañeros de partido la fórmula del depósito de confianza no es
conveniente. La confianza puede resultar tan inflamable como la gasolina. Tal
vez la portavoz del Grupo Socialista se esté fumando un cigarro justo encima
del depósito. Pero si pueril es insinuar la parcialidad de la jueza y que estemos
ante un “caso mediático” (¿Cómo no va a ser mediático un caso con 140
imputados, entre ellos la flor y nata de la política andaluza de los últimos
treinta años?) absurda es la polémica sobre si a fecha de hoy los Sres. Griñan
y Chaves están imputados. El artículo 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal prevé comunicar la existencia del procedimiento contra ambos políticos
aforados, entre otros motivos, para que puedan personarse en la causa,
participar en la instrucción y ejercer su derecho de defensa. La imputación de
personas aforadas en este caso de los ERE será competencia del Tribunal Supremo
o del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, según los cargos que se
ocupen. Pero precisamente para que sea competencia de estos, la juez instructora
debe, tras agotar las diligencias de investigación, remitir testimonio de la
causa al tribunal superior competente. Así lo recoge, casi textualmente, su
Auto. Así lo indicó la Audiencia Provincial de Sevilla en Auto de agosto. Seguro
que los abogados de los Sres. Griñán y Chaves tienen mejores argumentos en su
defensa que los esgrimidos por el PSOE y los propios interesados. Se lo deseo
por su bien y su futuro procesal.
La jueza no ha resuelto nada que no
esté legalmente amparado material y procedimentalmente. La absurda polémica es
un artificio para el ataque a la jueza y carece de razón jurídica. Es legítimo
y forma parte de la naturaleza de las cosas que los imputados en una causa
judicial se defiendan con todos los argumentos que estén a su alcance. El
principio de presunción de inocencia y el sagrado derecho a la defensa están en
la más solida base de cualquier estado de derecho. Pero más allá de la táctica
de defensa de los directamente implicados, es muy peligroso que sea un partido
político el que ponga en solfa ante la ciudadanía la imparcialidad de los
jueces.
Cuando se dicta una sentencia,
sobretodo si es firme y ya no cabe recurso, suele ser frecuente que los afectados
y sus partidos salgan a la palestra para decir que acatan y respetan la
decisión judicial. Lo del acatamiento más les vale, porque si no la acataran
habría que mandarles a la Guardia Civil. Pero el respeto que manifiestan (insisto,
sobretodo cuando ya no tienen remedio) debería alcanzar a todo el proceso, desde
la instrucción hasta la Sentencia, cualquiera que sea el juzgado o tribunal
actuante y la fase en la que se encuentra. Los ataques a la independencia de
Alaya deberían tener una respuesta contundente por parte del CGPJ y de todas
las asociaciones de jueces y magistrados. Atacando sin argumentos a una jueza
para desprestigiarla se ataca a la independencia de toda la judicatura. Se echa de menos que la amparen frente a quienes solo quieren intimidarla. La
soledad de la jueza es más literaria y romántica que la del corredor de fondo.
No está escrito que al corredor de fondo le tiraran piedras desde Ferraz y la
Junta de Andalucía. Alaya tiene la valentía y el arrojo del juez instructor que
no espera ascensos políticos ni mimos institucionales.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
VIVAN LAS CAENAS!!!
LA CADENA COMO
SÍMBOLO
Una parte de la sociedad catalana opta
por las cadenas. Una cadena muy humana. En la Historia de España eso ya lo
hemos visto. No hay roca que tenga grabado a fuego que, entre libertad o
servilismo, el pueblo siempre elija a la libertad. Por fanatismos religiosos,
étnicos o nacionales, el pueblo, con frecuencia histórica, avanza libre y
voluntariamente hacia la sumisión. ¡Vivan las cadenas v.2.0!. Cataluña lleva
casi cuarenta años gobernada por el nacionalismo. Han sido los catalanes
quienes han gestionado su futuro. Fueron ellos los que libre y mayoritariamente
votaron a favor de la Constitución española porque recogía sus aspiraciones.
Cataluña nunca fue un Estado pero, de haberlo sido, en 1978 optó libremente,
sin cadenas, por seguir junto al resto de España.
El resultado de casi cuarenta años
de nacionalismo en Cataluña es que unas quinientas empresas se van cada año a
Madrid. La tasa de paro es casi andaluza, muy por encima de la media nacional.
Con los impuestos más altos de España no tiene ni un solo centro de salud
público puntero en Europa. Su educación pública no está por encima de la media
española (¡y hay que ver como está la media española!) y es deficiente en
castellano y en inglés. 50.000 niños sufren desnutrición según el último
Informe Cáritas. No hay universidades con prestigio mundial. La cultura
catalana, en el cénit de la cultura española hasta los años ochenta y
principios de los noventa es hoy, salvo escasísimas excepciones, un zombi vivo
por la subvención y muerto más allá de Olot. La cultura catalana en español ha
emigrado o ha sido extirpada. La corrupción se ha instalado de tal manera que imputados
y presuntos unen sus manos en primera línea con el resto del “poble” sin que
nadie pida explicaciones. Ni 3% ni Pallerols, ni Palau, ni ITV ni Suiza. Pero
peor es aún el desgaste social que produce la artera utilización histórica y política
que culpa de todos los males de Cataluña a una España ladrona. Hay crispación
política y social. Incluso entre los partidos “soberanistas”, como Uniò, hay ya
inquietudes. A una sociedad a la que se le machaca diariamente -desde los
potentes y carísimos medios públicos catalanes- con el mensaje único de que están
mal porque España les roba, no se le puede exigir buen rollo y que sea la
alegría de la huerta. El lamento por lo que serían y no son por culpa de otros solo
siembra complejos. El niño que siempre suspende porque el profe le tiene manía.
En este mundo globalizado de habla
inglesa, tecnología norteamericana y facturación china, las cadenas humanas en
Londres, N.Y. o la Muralla china suenan a Día del Ombligo Del Líder Supremo en
Corea del Norte. Nada hay más represivo que la unanimidad que nace de una
imposición consciente. Mientras el mejor tejido industrial y cultural emigra,
aumentan las denuncias anónimas por no rotular en catalán. Los medios de
comunicación de titularidad pública y discurso único harían las delicias de Enver
Hoxha en la Albania estalinista. Hay una Cataluña que hoy, por culpa del
independentismo, es solo una protesta y una cadena, lejos de de la Barcelona
participativa y abierta de 1992. Hay una Cataluña plural y silenciosa dentro de
España. La Cataluña de Eduardo Mendoza, Albert Boadella, Dalí, el cuaderno gris
de Josep Plá; la del esfuerzo y la constancia en el trabajo diario. La de una literatura
catalana desaparecida porque contaba la Historia de Cataluña y no la de Alicia
en la Franja de las maravillas.
Lo de la cadena humana que viene es
un evento que desde lo meramente estético resulta chabacano en una sociedad
europea y libre en el siglo XXI; es estéril y cobarde porque en realidad no
compromete a nada; nadie se juega sus cuartos ni su futuro. Lo cómodo es ir,
darle la mano al de al lado, hacerse una foto y colgarla en twitter y en facebook
como antes se colgó una foto de pies con arena sobre la hamaca de agosto. No
hay heroicidad en poder defender que estuvieron allí, que forman parte del
pensamiento único y sirven al fin superior. No hay romanticismo en demostrar que son como los que llevan meses
saliendo por la tele forjando los eslabones de la cadena, que no son apestados
sociales. Se creen una iniciativa personal y consciente pero viven sumergidos
en la causa única. El independentismo se nutre de símbolos y el símbolo es
brutal: cadenas. La independencia de Cataluña es una quimera, bajarse del tren
de Europa para intentar después cogerlo en marcha, castillos de arena en el
aire viciado de la frustración. Una construcción nacional de la que solo consta
que tengan el proyecto de derribo de la Cataluña que fue.
Víctor
Manuel Serrano Entío. Abogado.
LOS BIENES EXPOLIADOS
LOS BIENES EXPOLIADOS
Para el conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran
Mascarell, es misión imposible que las obras de
arte sacro depositadas en el Museo Diocesano de Lérida vuelvan a Aragón. El "seny" catalán no era esto. Mascarell
quiere interpretar “Misión Imposible” y ya hay una legión pancatalanista que le sigue porque cuando aparece un
verdadero genio siempre hay una legión de necios dispuestos a la
alabanza. Mascarell, hombre del PSC rescatado por Mas por su útil servicio a la causa en tiempos del tripartito
independentista de izquierdas -causa que no es otra que la extirpación de cualquier atisbo de raíz cultural española en Cataluña- ha reabierto la guerra con
el entusiasmo con el que los conversos inician las guerras de religión; solo que ni tiene pinta de seguidor de San Pablo ni
acepta un Tratado de Westfalia ya escrito negro sobre blanco tanto en folios
canónicos como civiles. Hay que
ver lo que le gusta el arte religioso a quienes se afanan para que generaciones
venideras no sepan ni quién es Jesucristo.
Para perpetuar el expolio, el Conseller desgrana de mala
gana, sin molestarse mucho, un par de argumentos: la unidad e indivisibilidad
de la colección, y la catalogación de las piezas por la Ley de Patrimonio Cultural catalán. Con respecto a la unidad e indivisibilidad cabe decir
que es exactamente el argumento contrario al defendido por la Generalitat para
sacar los papeles del archivo de Salamanca. Se los llevaron de noche y en
furgoneta. Con respecto a la Ley de Patrimonio Catalán como título de propiedad habilitante
resulta grotesco invocar una ley autonómica como excusa para el
incumplimiento de sentencias judiciales firmes. Si mañana Aragón promulga una Ley de
Patrimonio que incluya y catalogue los bienes de la Corona de Aragón estamos empatados al menos con el Imperio Romano. Cuando
desmembrar un archivo y destrozar un museo lo fue en beneficio de las
pretensiones catalanistas, como en Salamanca, no vimos al Sr. Conseller ponerse
estupendo con la indivisibilidad de la colección, que por otra parte y en
este caso concreto de los bienes aragoneses, es una invisibilidad rotundamente
falsa, ya que la procedencia de los bienes es tan diversa como lo son los
conventos y parroquias de Aragón de donde fueron expoliadas.
El único nexo común es, precisamente, el de ser aragoneses.
Merece capítulo aparte que la Generalitat
defienda que la propiedad de los bienes no está en discusión; dicen que pertenecen a Cataluña porque ostenta legítimos títulos de propiedad (aunque nadie los ha visto) cuando
muchos de los bienes aragoneses fueron saqueados de los conventos en la guerra
civil mientras los anarquistas violaban a las monjas antes de despeñarlas. Otros, desaparecieron de las parroquias sin
conocerse las causas, y otros muchos fueron llevados por los propios curas
catalanes a Cataluña en una autopráctica aplicación del concepto de caridad. Tan
curiosa interpretación del concepto de propiedad
por parte del Sr. Conseller tal vez se debe a su sesgo ideológico. Al fin y al cabo, el pancatalanismo ya es de por sí una fuerza atrayente que lo mismo centrifuga la franja en
un informativo del tiempo en TV3 que absorbe Valencia y Baleares como meros satélites, fagocita señas de identidad o reivindica
la catalanidad de Cervantes.
Haría bien la Generalitat en ser más respetuosa con el Estado de Derecho, pero ya que no lo
es, haría bien el Estado de Derecho en
hacer cumplir las sentencias que nunca se ejecutan en Cataluña. Al Sr. Conseller le vendría bien saber que, más allá del deficitario y deficiente
teatro en catalán de butaca vacía que subvenciona, más allá de doblar La Guerra de las Galaxias para escuchar a Darth
Vader decirle a Luke Skywalker "Jo sóc el teu pare" y más allá de tener diez emisoras en FM
de música pop en catalán para así poder localizar mejor a Malú en los cuarenta principales, un Conseller de Cultura debe
ser respetuoso con el Derecho. No creo que Mascarell haya leído la Fenomenología del Espíritu de Hegel, pero le vendría bien saber que la cultura es una asimilación del mundo del derecho. El Gobierno de Aragón cuenta con el respaldo de todos para hacer valer la razón del derecho y debe hacerlo con decisión y entusiasmo en una causa justa que va a medir nuestro
amor propio y nuestra capacidad para defender lo nuestro desde la prudencia y
el respeto por todos. No como otros.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
JUSTICIA TOTAL
JUSTICIA TOTAL
El titular
del Juzgado de Instrucción 3 de Santiago, Luis Aláez, ha acordado tomar declaración en calidad de imputado "a las persona/s de Adif
responsable/s de la seguridad en la circulación en el tramo de la línea ferroviaria que une las estaciones de Ourense y
Santiago a fecha del 24 de julio". El juez argumenta en su auto de
imputación que, con independencia de la
presunta responsabilidad del maquinista, puede haber responsabilidad penal de
ADIF por cuanto no había previstas medidas de seguridad
que paliaran el despiste. En el razonamiento jurídico segundo, precisa: "...Se ha indicado que las
muertes y lesiones producidas...se encuentran obviamente conectadas con la
conducción inadecuada por exceso de
velocidad...pero un examen más detenido permite inferir
también su conexión con la omisión de medidas de seguridad
preventivas de naturaleza vial y, en definitiva, con una conducta imprudente de
las personas responsables de garantizar una circulación segura en el tramo de la vía donde se produjo la catástrofe".
La
argumentación del juez instructor nos
lleva al fenómeno de la justicia total, un
fenómeno muy extendido, de
importación estadounidense, y desde mi
punto de vista ayuno de sentido común, según el cual detrás de todo mal tiene que haber
un responsable con capacidad para indemnizar. Como el maquinista cometió presuntamente un error garrafal que costó la vida de 80 personas alguna responsabilidad tendrá el Estado. Es un argumento que enlaza con la desaparición del caso fortuito y las causas de fuerza mayor. Pero
volvamos al fatídico tren cuyo accidente no
fue ni inevitable ni fortuito. Según la argumentación del juez, y llevada su lógica hasta extremos no muy
lejanos, los automovilistas que sufren un accidente por un irracional exceso de
velocidad (190 kilometros por hora en tramo de 80) deberían ser solo corresponsables en tramos de carretera tan mal
ejecutados como la A-2 de Zaragoza a Madrid o no digamos en la N-232. Si llevase
un acompañante en su vehículo deberá ser indemnizado por la
Administración aunque el firme esté en buen estado, el tramo esté bien señalizado y el peligro advertido.
La
pretensión de la argumentación contenida en el auto es que para evitar un accidente debe
siempre haber medidas preventivas que funcionen, con lo que evidentemente el
accidente no debe producirse. Pero lo cierto es que esa medida preventiva se
llamaba maquinista, cuya función casi única en los trenes de hoy en día es controlar la velocidad. La curva del accidente era de
gran peligro, y así venía señalizada en todas las rutas,
siendo conocida por los maquinistas. Pese a lo cual se produjo la distracción letal. Pero es que en los accidentes no hay lógica, si la hubiese se evitarían, y ni la justicia total
puede evitarlos. El juez Aláez cree en la superioridad de
la máquina sobre el hombre, algo
que probablemente llegará, pero cuando lleguen las
supermáquinas que sustituyan al
minihombre, si lo ven nuestros ojos, y sigan produciéndose accidentes mortales, él y los partidarios de la
justicia total imputarán a los programadores informáticos que los diseñaron.
En Estados
Unidos ya nadie quiere ser ginecólogo porque la elevada
probabilidad de que un parto venga con dificultades para el bebé o la madre ha arruinado a más de uno y a sus aseguradoras.
Parece ser que bajo ninguna circunstancia una madre o un bebe pueden morir en
un parto si el ginecólogo es un buen profesional.
Lo cual es falso, evidentemente. En España es frecuente que inversores
de productos financieros de elevado interés y alto riesgo acaben siendo
indemnizados cuando su inversión es ruinosa. Cuando sacaban
intereses del treinta por ciento con sus productos no los repartían entre los ciudadanos. Pero ¡ah! es que... fallaron los controles. Y si los controles no
fallan, fallan los que controlan a los controles y si no, los que controlaban a
quienes debían controlar al controlador. Es
pueril afirmar que detrás de todo daño debe haber un responsable. Un razonamiento infantil que
trata de protegernos de la certeza de que en la vida hay situaciones injustas y
dramáticas. Ni la necesaria defensa
de los ciudadanos, de los consumidores y
usuarios, ni la responsabilidad individual pueden confundirse con un sistema de
justicia total que pretenda que todo daño es consecuencia de que falló un control. Existe la desgracia como existe la enfermedad,
el mal y la injusticia aún con controles.
Víctor Manuel Serrano Entío. Abogado.
PLAYA DE EUROPA
PLAYA DE EUROPA
En los días de calor paseamos por Independencia hasta que los tilos
se tornan palmeras, el tranvía deja de chirriar y una
decena de fuentes hacen danzar, como pistas de baile, miles de chorros de agua
al son del bullicio cotidiano. Es entonces cuando sabemos que ya hemos llegado
a Salou, el único barrio de Zaragoza que no
se acoge al programa municipal estonoesunsolar.
Salou lo
hemos hecho los aragoneses y los aragoneses estamos un poco hechos de Salou. Es
tan nuestro que cuando no nos fiamos de la banca nos llevamos los dineros al
apartamento de cuatrocientos diez mil en cuatrocientos diez mil por lo que pueda
pasar, que la quincena es larga. Síntoma de que, al igual que el
vientre materno, Salou es el refugio de nuestros miedos. Hablando de vientre
materno; mi madre, que siempre apoya su inteligencia en la objetividad de la
imperfecta precisión de la estadística, lo mismo con la política que con la sociología o las vitaminas, lleva desde junio contando banderas
independentistas catalanas en Salou como si de los balcones pudiera salir Artur
Mas al grito de "Saragossa ens roba" o como si la Generalitat la
hubiese puesto al frente del próximo barómetro demoscópico. Aún no se si quiere proclamar el Estat Català o cantarles una jota. El caso es que lleva contadas seis
esteladas. Yo en pocos días llevo contadas ocho del
Real Zaragoza; como si de los balcones fuese a salir Agapito anunciando la
venta.
Salou no
es una ciudad sino un estado de ánimo. Una sucesión de generaciones de aragoneses que han moldeado la arena
de la playa como las olas del mar. Un armario de recuerdos e influencias. Un
lugar para pasear entre palmeras y sobre la gente, donde los flotadores de las
tiendas de los pakistaníes tapan la ropa de marca de
las boutiques y los ingleses de hotel barato compran cerveza en los
supermercados. Un sitio estupendo para los que tenemos niños pequeños. Una carnicería que vende ternasco rotulado en catalán, lo primero por rigor gastronómico y lo segundo por imposición administrativa. Estos días lo mismo te cruzabas con la
colchoneta de un consejero que con su antagónico inflador. El presunto inflador
tuvo que declarar en el juzgado de guardia de la Plaza del Pilar, salió con cargos y volvió hasta su coloso de Rodas.
Como playa
de Zaragoza todos tenemos algún recuerdo adolescente de
Salou. Las zaragozanas brindan por sus novios y por sus maridos. Para que no se
encuentren. Los jubilados juegan al guiñote y al subastao en los
mismos bares de siempre de la Plaza Europa y en el paseo de Miramar, y en las
teles de los bares ponen al Zaragoza. Pero Salou, como reza un antiguo lema
publicitario de los setenta, además de nuestro es Playa de
Europa. Un microcosmos en el que convivimos con franceses; sin complicaciones
gracias a la desmemoria histórica nacida de los planes de
estudio. Con los franceses ha ocurrido algo curioso: en los años de bonanza casi desaparecieron las familias que en los
ochenta llenaban los restaurantes de Salou y Cambrils, el pueblo de España con más restaurantes por habitante.
En los últimos años han vuelto familias de clase media que dan “grandeur” a los restaurantes y han
dejado el gamberrismo solo para los de la pérfida Albión y los holandeses, tan indigestos como la salsa que lleva
su nombre. Pero sobretodo hoy Salou es una minieuropa en la que Rusia ejerce su
liderazgo mientras los demás se refugian en la discreción. Lo mismo en la crisis Siria, en la guerra de Egipto o en
el paseo marítimo solo los rusos parecen
tener presencia. Viendo los escaparates de las tiendas y las cartas de los
restaurantes uno puede llegar a pensar que Putin acabará saliéndose con la suya. Mientras
tanto, seguiremos contando banderas del Zaragoza, comprando Heraldo desde
temprano, jugando al guiñote en los bares, moldeando
las arenas y quejándonos de Salou. Brindaremos
por la memoria de nuestra infancia y de nuestra adolescencia, ambas endulzadas
por nuestra madurez. Evocaremos rincones, el olor a arena húmeda caldeada por el sol y nos reencontraremos con los
amigos. Salou es nuestra semana santa laica y lo más cerca que Aragón estará nunca del mar a no ser que los rusos hagan algo.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
VACÍOS DE AGOSTO
VACÍOS DE AGOSTO
Acaba
julio. Agosto es un mes con sitio para aparcar a la americana. La rutina queda
desierta esperando a septiembre. Agosto es un mes con olor a tormenta y a brea
donde solo el petróleo trae una ola de noticias a la playa de los periódicos:
se asfaltan las calles, hay accidentes de coche y sube la gasolina. El tiempo
se detiene y quienes quedan en la ciudad se sienten prisioneros del termómetro
y las circunstancias. Es como si en agosto uno adquiriera conciencia de que la
insoportable levedad del ser puede llegar a ser maravillosa. El 1 de agosto es
una enorme tumbona desde donde no importa leer en un titular a cinco columnas
la destrucción de la Tierra por un meteorito. Agosto es el domingo de los
meses. Y el primer día de agosto el presidente Rajoy quiere un pleno largo y
tedioso para explicarse. Nadie le escuchará, ni a él ni a nadie, que es de lo
que se trata. Rajoy tratará de hacer real lo que Novalis escribió en un verso:
otorgar a lo cotidiano la dignidad de lo desconocido. Lo cual no es posible en
política.
El
congreso en agosto está en obras, como el resto de la España de interior. Han
encontrado sitio en el senado para celebrar la sesión y así de paso demostrar
que, aunque senado y senadores no sirvan para nada, al menos el edificio es
multiusos, como uno de esos grandes y costosos pabellones de deportes de los
pueblos de seiscientos habitantes. Allí juega al pádel el controlador del
aeropuerto de Villabajo. Luego se ducha y se va a su vivienda de protección
oficial en cuyo edificio quedan vacías 120 de 130 viviendas. El pleno en el que
comparece el presidente y le brea la oposición será el próximo jueves pero como
intuyo que ustedes también estarán en la playa, si me permiten se lo avanzo, se
lo resumo y ustedes me lo agradecen y eso que se ahorran.
El
presidente empezará hablando de la situación económica. Nos recordará que
gracias a su gobierno España hoy es un país de fiar. Nos contará que hace tres,
dos y un agosto fueron los agostos de la excepción, agostos de sustos y
continuos sobresaltos, los agostos de la quiebra de España, en el mes que
Zapatero decidió dejarlo, se disparaba la prima de riesgo y la Bolsa se venía
abajo. Nos recordará que nos ha salvado de un rescate que era cantado. Nos dirá
el presidente que llevamos varios meses en los que todos los indicadores
económicos, incluido el del empleo, mejoran, que Europa confía en nosotros, que
nuestras empresas exportan, el turismo va como un cohete y la recuperación
empieza definitivamente el tercer y cuarto trimestre del año, cuando mueran los
últimos días de agosto. Una vez que la bancada popular se ponga en pie para
aplaudirle, mientras de la bancada contaría se vocifere “Bárcenas, Bárcenas” y
se replique con “Los ERES, los ERES”, el presidente nos contará lo del extesorero.
Que el pollo abusó de su confianza, que engañó y robó al partido, que fue él
quien le cesó, que de los mensajes de texto lo que se demuestra es que el
gobierno no ha hecho nada para evitar su imputación, sino que bien al contrario
le han mandado a los fiscales para llevarlo caminito de Soto del Real, que hay
y habrá querellas de dirigentes populares contra el tesorero maldito y que
quien se crea la versión de un presunto ladrón antes que la del presidente del
gobierno de España es un irresponsable que pone en jaque la gobernación y el
futuro de prosperidad de este país, un indigente moral que antepone sus réditos
electorales y particulares a los del país. Añadan varias interrupciones de la
bancada socialista al grito de “los recibís”, “Di Bárcenas, di Bárcenas” y
alguna camiseta de colores de los de Izquierda Unida con lema de embutido.
La oposición tiene réplica y contrarréplica. Aunque Rajoy
demostrase ante Notario no haber firmado recibís, haber declarado los ingresos
que pudiere haber recibido y ser miembro de honor de las hermanitas de los
pobres, la oposición querrá datos concretos, fechas y cifras que saben que el
presidente no les puede dar. Saldrán diciendo que con la comparecencia Rajoy le
ha tomado el pelo al país, que no ha dado explicaciones y que su falta de
concreción es sospechosa. El pleno será bronco. Habrá llamadas al orden por
parte del presidente del Congreso. Incluso alguna expulsión. Y en la nada del
mes, la clase política quedará de nuevo descontextualizada porque los ciudadanos
un uno de agosto lo que queremos es que se besen y bailen juntos un rock and
roll en la plaza del pueblo. No esperen del evento nada brillante. En agosto
solo brillan las calvas de los guiris y los cristales mínimos del asfalto
incandescente.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
EL MENTIDERO NACIONAL
EL MENTIDERO NACIONAL
En La
Cartuja Baja, en la vieja portería hoy restaurada, había un viejo bar como horadado en la piedra y sumergido en
escalones. Era un bar pequeño y sin nombre, cuya luz de
fluorescente dejaba en la retina la intermitente sensación de estar viendo una película. Un bar con olor a vino
agrio y a colilla de Ideales. Todo el barrio le llamaba "el
mentidero". Si en 1972 el Watergate se hubiese instigado en el barrio,
Carl Bernstein y Bob Woodward se hubiesen reunido allí con Garganta Profunda. El espionaje en "el
mentidero" por aquellos años se centraba más en el sindicato de riegos y en cosechas ajenas. No les
llegaba el Washington Post y eran más de jugar al
"subastao". Hubiese sido un sitio perfecto para meter estos días entre el guiño de los viejos neones a toda
la vida política nacional. Lástima que "el mentidero" no haya sobrevivido a
esas rehabilitaciones de patrimonio de nuestros días tan propensas a llenar todo
de pulcros materiales exquisitos y la portería cartuja es hoy un arco del
triunfo más napoleónico que monacal. En la portería actual, sin su mentidero, Bárcenas y los de los ERES de
Andalucía quedarían descontextualizados.
España con carácter cíclico vuelve a los escándalos mayúsculos para no desmentir la teoría del eterno retorno de los antiguos griegos. Es como si
cada veinte años buscásemos el sobresalto cotidiano y pusiéramos el futuro de la gobernación del país en manos de un recluso. La
política nacional como objeto de
casa de apuestas. Política zamorana basada en tirar
o no de la manta. Días que cuando creemos
olvidados vuelven para recordarnos que
España es un país costumbrista que se desgasta a base de repetirse.
El
presidente del Gobierno quiere pasar de puntillas sobre el asunto Bárcenas como si de un miembro de la Junta de Andalucía sobre los ERES o Mercasevilla se tratara. Siempre hay un
roto ajeno para un descosido propio. El pueril "y tú más" debería tener un Ministerio. Ministerio de Igual Da podría sembrar confusión. Ministerio Me rebota y en
tu Culo Explota podría estar bien. Pero los
ciudadanos cuando tienen dudas exigen respuestas. Por ineficaces que al
Presidente puedan parecerle sus palabras, como demuestra la serpenteante frase
pronunciada el miércoles en Figueruelas, su
silencio es pasto de atronadoras conjeturas. Y en España de toda conjetura nace una conspiración. Tal vez su estrategia de silencio sea la correcta de
cara a que de aquí a unos meses la justicia haya
desactivado al recluso. Pero cuando mayoritariamente la opinión pública pide explicaciones
enrocarse es enquistar. Es la opinión pública madura y seria, parte de la cual otorgó al Presidente mayoría absoluta, la que merece una
explicación. Son todos los ciudadanos, también sobrepasados por el caso de los ERES en Andalucía o Mercasevilla, los que exigen transparencia. Si Rajoy
repasa la historia, una historia que él ya vivió, verá que negar la corrupción en su Gobierno y en su partido le supuso a Felipe González más desgaste que colapsar la
economía en el 93. Rajoy no tiene un
caso de corrupción en su Gobierno, y en su
partido lo único que causa prueba es que años atrás, con una Ley de Financiación de partidos distinta y más permisiva que la actual, se
produjeron muy dudosas donaciones privadas. Jurídicamente no habrá consecuencias. Pero si Rajoy no da la cara alimentará mil y una especulaciones. Soraya dice que la cosa no va
con ella, que se apañe Cospedal que ella es
Gobierno y no partido. La oposición pide explicaciones con la
misma contundencia que desacredita a la juez Alaya cuando investiga su corrupción. Los ciudadanos, descreídos y asqueados, asisten con
una mezcla de temor y morbo a la descomposición del sistema de partidos. No
hay ya un tiempo de silencio. Cada veinte años llega un Luis que pone
patas arriba los cimientos del Estado. Me cuenta un abogado que ve a Bárcenas en Soto del Real que es un tío curtido, alpinista, al que solo le preocupa la situación procesal de su mujer porque él tiene toda su pasta regularizada. Es la guerra y solo se
ha enterado Gallardón a quien en Génova antes y en Soto ahora el tesorero alpinista llama
"el socialista". España es un país en el que siempre hay una causa o una conspiración abierta, en el que seguimos contando muertos de una
guerra octogenaria, buscando elefantes blancos en febrero y dinamita o titadine
entre los vagones de marzo. Un país en el que cuando la política no hace su trabajo, que consiste fundamentalmente en
hablar y explicar, hay tantas teorías conspirativas como
ciudadanos en los bares. Al menos hasta que, por fin, llega la Justicia.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
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