UNA OPORTUNIDAD PARA LA POLÍTICA
La verdadera revolución pendiente es
salir del postmodernismo que todo lo invade desde hace medio siglo. Baudelaire
está tan muerto o más que Montesquieu. El modernismo nos trajo una teoría para
casi todo que el postmodernismo y la práctica han anulado, dejando huérfana a
la política, las artes e incluso a la ciencia de sujeción a principios, certezas
o valores. Como todo es relativo nuestra propia capacidad como ciudadanos para
ser críticos carece de valor. Los gobernantes pueden cumplir sus promesas o no,
y cuando no cumplen lo que se daña no es sólo su imagen pública sino sobretodo
la confianza que como ciudadanos debemos tener en nosotros mismos para poder
cambiar las cosas. Ni el 15-M ni ninguna marea de colores en vaso de coca-cola
light va a dar la vuelta al agujereado calcetín de la vida política europea, y
digo europea porque por mucho que en el ADN de todo habitante de esta parte de
la península llevemos un “Spain is diferent” como polímero, lo cierto es que
esta crisis de casi todo es occidental y sobretodo, más que nada, europea.
Europa es el problema y la solución.
La razón por la cual estas mareas de
colores son inútiles es porque no quieren cambiar las cosas, en el fondo sólo
pretenden mantener los esquemas que nos han traído hasta aquí y que han sido un
estrepitoso fracaso. Y tal vez por eso, porque su argumento es el inmovilismo,
acaban vociferando a la puerta de domicilios particulares y coaccionando en
plan finales del XIX y primera mitad del siglo XX, el siglo más macarra y
mortífero de la Historia de la Humanidad. De ahí el fracaso de su acción. Queda
probado a lo largo de la Historia que todas estas revoluciones de “todo a un
euro” acaban serigrafiadas en la camiseta de marca de un burgués.
Tengo en alta estima a la Política y
conozco a muchos políticos, a la mayoría de los cuales admiro y respeto. Creo
en su vocación y en su absoluta necesidad en democracia, único sistema defendible,
y por eso creo que ha llegado el momento de pedirles que nos demuestren que sirven
a su ciudad, a su Comunidad y a su país. Es el momento de que con altura de
miras se pronuncien a voz en grito contra quienes pervierten la política y el
servicio público porque si no lo cierto es que quienes defendemos la Política
fuera de la política acabaremos cabiendo en un taxi. Los políticos honestos, o
sea, la inmensa mayoría, tienen una oportunidad de oro para emerger. No sé si
ya sólo les queda espacio para organizar un cambio desde fuera de las estructuras
de los partidos “tradicionales”, pero los políticos que sepan medir los
tiempos, dar un paso al frente y reivindicar una manera distinta de hacer las
cosas tienen futuro y son los únicos que podrían, hoy por hoy, tal vez si
pretenderlo, empezar una nueva etapa en la vida pública que los ciudadanos
agradeceremos y sabremos valorar y defender en las urnas.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
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