SEGURIDAD JURÍDICA Y
EUROPA
Cuando un
grupo, por muy poderoso y europeo que sea, no atiende a principios democráticos
básicos y carece de los más mínimos y elementales criterios lógicos, merece que
al menos nos replanteemos su existencia empezando por lo sustantivo. Por eso,
sería conveniente que al Eurogrupo se le empiece a fiscalizar como si fuera una
eurobanda no sea cosa que la composición e invocación de su solo nombre
confunda a los ciudadanos europeos y comentamos el error de pensar que nuestros
destinos están regidos por gente seria con convicciones sólidas y parámetros
políticos lógicos, eficaces y respetuosos con sus propias normas. Desde Príamo
y el Caballo de Troya, pasando por el adormilado telegrafista del Titanic, la
Historia es una sucesión de torpezas marcando el camino pero cuando la torpeza
no nace de la negligencia de un solo hombre sino de toda la cadena de mando, con
tanto poder, prepotencia e influencia como estulticia, la sucesión de
desaguisados se convierte en una autopista al infierno.
Hace tiempo
que la Europa de los ciudadanos no es tal. Los dirigentes europeos, sus
instituciones, el centro de su poder y su toma de decisiones tienen el
denominador común de la lejanía al ciudadano. Lejanía consciente, buscada y
culpable para escapar de su control. La miopía de los dirigentes europeos es
sólo comparable a su falta de criterios políticos y económicos solventes, y
todo porque no están sometidos a la opinión pública. Decían que estábamos en
manos de tecnócratas, pero ya nos gustaría, porque al menos los tecnócratas
tendrían un criterio, erróneo o no, y no harían experimentos con champán en tubo
de ensayo chipriota con el resultado conocido de chamuscarlo todo. El Eurogrupo
le ha hecho a la zona euro y sus mercados la peor de las faenas y a sus
ciudadanos la mayor de las fechorías: acabar con su seguridad jurídica.
Esto de la
seguridad jurídica no es la seguridad que nos da el Derecho para organizar
nuestra vida y que el vecino no nos robe el coche o se nos prohíba asesinar a
la operadora que a las diez de la noche quiere cambiarnos el ADSL de casa por
sexta vez, sino la seguridad del Derecho mismo, esto es, que tengamos Leyes,
que esas Leyes sean propuestas, debatidas y aprobadas por criterios democráticos
y generales como la “buena fe”, que esas Leyes sean conocidas y no estén
ocultas ni sometidas al capricho legislador del momento, que sean por lo tanto
“practicables” y conocidas por los ciudadanos. Conceptos muy básicos que hay
que recordar hoy en Europa ya que asesinar a la seguridad jurídica vulnerando
salvajemente tus propias normas trae como consecuencia que los mercados y, lo
que es más importante, la decencia, no distingan hoy Madrid, París o Bruselas
de Caracas. No hay diferencia entre lo de Chipre y el “exprópiese” de Chávez. Y con ello no se daña solo nuestra economía,
que también, se daña nuestro orgullo de civilización avanzada y nuestra fe en
nosotros mismos. Que sí, que Europa es la solución pero que ni capitalización
adecuada del sector financiero, ni unión fiscal responsable ni resolución ordenada
de las crisis de deuda ni crecimiento ni empleo, ni pacto social ni seguridad
jurídica. La fortaleza geopolítica de Europa está a la altura del barro.
Víctor Manuel Serrano Entío.
Abogado.
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