TAMBIÉN
EL SINDICATO
La lucha
sindical se viste con traje de soldador. Recubierta de amianto es ignífuga.
UGT de Andalucía se ha rociado con la gasolina del escándalo
a lo bonzo pero aún no arde. Los partidos son las únicas
estructuras del sistema en las que ha aparecido tanta corrupción
como en los sindicatos pero el clamor ciudadano contra la casta aún
no mete en el mismo saco a los devoradores del langostino sindical, al menos de
momento.
El escándalo
de UGT-Andalucía con el caso de los cursos de formación
es mayúsculo.
Por sí
mismo y por acumulación. Decenas de millones de euros malversados, que se
dice pronto, y eso que la instrucción de este nuevo escándalo
acaba de empezar. Para colmo, la cara del sindicato ya no se lava con solo
injuriar a la juez Alaya, la de los ERE, porque el juez instructor es otro. Al
nuevo juez tampoco tardarán en ponerle silicona en el
candado de su honestidad, pero ya no cuela. Hasta Susana Díaz
quiere que la Junta de Andalucía se persone en la causa como
perjudicada y quiere que sus técnicos le pongan una cifra al
fraude. A ver con qué cara sale Cándido Méndez a
hablarnos de los trabajadores poco cualificados y sus minisueldos, del
sufrimiento de la clase obrera que no llega a fin de mes o de las cifras del
desempleo de los más débiles, los que no tuvieron
oportunidad de formarse, cuando alguno de los suyos se ha estado puliendo la
pasta de nuestros impuestos destinada a formar trabajadores. Cubatas y barra
libre en la Feria de Abril, y acabada la Feria de Abril, sigue la barra libre.
Ahora que Cándido Méndez ya tiene a su bárcenas,
que se llama Fresneda, o sea, un ex tesorero que va caminito de Jerez, todo sea
dicho salvando los “presuntos” debidos, a ver cómo
explica a los sindicalistas de toda la vida, hoy jubilados que pasaban la taza
de aluminio por los barrotes de Carabanchel en los setenta para abstraerse del
sufrimiento de sus familias, que el único peligro serio que corre
ahora un ugetista andaluz es un aumento irracional del ácido úrico.
Cándido,
entre trasnochado y vencido, acusa de aviesas intenciones y culpa a la Guardia
Civil pero no se da cuenta de que algunos de los suyos nos han robado hasta la
poesía
lorquiana. No hay quien haga un verso agrio contra la Benemérita
porque la UCO es ahora la decencia en la lucha por la defensa de los
trabajadores/contribuyentes. Las sedes del engaño están libres de
puertas gracias a los de verde. Ya no hay capas ni relucen manchas de tinta y
de cera, ni tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras. De plomo solo es
la jeta de los del bricolaje de las facturas, las fotocopias de corte y
confección
y los cursos de engaño y estoque de madera.
Nicolás
Sartorius, de toda una generación de izquierdas que ha vivido
como si fuera de izquierdas, tiene dicho que no hay forma de vencer en una
huelga indefinida. La UGT-A está en huelga indefinida de sí
misma. Como ocurre con los partidos, los sindicatos forman parte esencial del
sistema democrático y su papel es fundamental e indispensable. Pero
del mismo modo que no cabe amparar la corrupción política bajo
el pretexto de que la política y los políticos
son la esencia de la democracia, no cabe mirar para otro lado con respecto a la
más
que evidente corrupción sindical en Andalucía -lo de los ERE va por los
1500 millones de euros- por mucho que la defensa de los trabajadores sea la
esencia de una sociedad libre y más justa. Precisamente por el
papel primordial que representan los sindicatos en la defensa de los
trabajadores es necesario, también en este ámbito,
una profunda regeneración de un sistema que se ha mostrado ineficaz en la
formación
de trabajadores, ineficaz como arma contra el desempleo y, lo que es aún
peor, cuya legitimidad en el desempeño de su papel está
en entredicho cuando lo que se percibe es que por encima de la defensa de los
trabajadores están los privilegios de casta. Y lo mismo, por
supuesto, puede aplicarse a las organizaciones empresariales, todas
dependientes de la subvención.
Sabemos que el
país
está
cambiando aunque no hacia donde. A diferencia del periodo abierto en la
Transición,
son muy pocos quienes están dispuestos a dar un paso.
Hasta los que tendrían que hacer la revolución social en
Andalucía
están
dale que te pelo a la gamba. La cosa queda más visible que nunca cuando
pasamos del mecanismo general de la manufactura del que nos hablaba Marx en El
Capital, al mecanismo general de la factura, del que nos habla la UCO en un
informe demoledor contra el sindicato. De las barricadas a las mariscadas. De cómo
formar a cómo forrarse. Al infierno se va por atajos, como
canta Sabina. Mendez no dimite.
Víctor
M. Serrano Entío. Abogado
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